Sus obras recuerdan los mejores tiempos del cubismo de Picasso o Gris
Los garabatos de Crémer seguirán hasta el 24 de marzo para celebrar la medalla de Oro de Bellas Artes
«Los abecedarios a veces no son para aprender sino para culminar etapas», asegura el pintor

Victoriano Crémer ante uno de sus garabatos
ical | burgos
La exposición Manuscritos y garabatos de Victoriano Crémer, que se encuentra en el Palacio de la Isla de Burgos, se prorroga hasta el 24 de marzo, en homenaje al escritor burgalés, al que el Ministerio de Cultura acaba de conceder la Medalla de Oro de Bellas Artes. La muestra fue inaugurada el 26 de diciembre de 2008.
La exposición ha sido promovida por la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y la Junta de Castilla y León y su comisario es el poeta Adolfo Alonso Ares. Recoge dibujos y poemas manuscritos realizados en el último periodo de la trayectoria de Victoriano Crémer, reconocido escritor, poeta y ensayista nacido en Burgos hace 102 años y afincado en León.
30 poemas manuscritos
Se trata de una exposición que explora la faceta artística del escritor, consta de 23 dibujos acrílicos de 42 por 30 centímetros, más de 30 poemas manuscritos y algunos folios mecanografiados por el propio Victoriano, alguno de ellos inédito. En los acrílicos destacan los colores rojo, amarillo, verde, ocre y negro, que «son colores fuertes de la vida», según Alonso Ares.
En opinión del director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, de Gonzalo Santonja, «esta exposición acoge el plano de los latidos más hondos de Victoriano Crémer, palabras que obedecen a la fiebre creativa de un pulso urgente, seguro sobre el paso del tiempo, y diseños que con frecuencia dibujan espacios cerrados, aunque rotos o combatidos por trazos en movimiento y ráfagas de color, ámbito de rebeldías, como si un desgarramiento cargado de violencia volcánica se resolviera contra las sombras, vibración del hombre -”«soy un hombre más entre los hombres»-” frente a las angosturas impuestas». Para Santonja, «los versos de Crémer hablan del amor y la solidaridad, del trabajo y los agotamientos, de la soledad y el cansancio, del barro ancestral y la paja primigenia, alud de dureza y vendaval de ternuras que estos garabatos iluminan, alumbrando así una elegía de conjunto, indemne sobre las calcinaciones».