Diario de León

EL INVENTO DEL MALIGNO | JOSÉ JAVIER ESPARZA

Balas

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JOSÉ JAVIER ESPARZA
León

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ANTENA 3 estrenaba en la noche del lunes la miniserie o maxitelefime Una bala para el rey, definida como «un thriller policíaco inspirado en hechos reales». Los hechos reales son estos: en el verano de 1995, tres terroristas de ETA intentaban asesinar al Rey de España en Palma de Mallorca. El relato cuenta cómo se fraguó el atentado y cómo, al mismo tiempo, la policía trabajó para frustrarlo. Lo ha dirigido Pablo Barrera y los papeles principales son para Carlos Blanco (el etarra) y Víctor Clavijo (el policía).

Una bala para el rey es una buena historia: técnicamente lograda, interpretada con bastante convicción (al menos por los protagonistas) y contada con buen ritmo. Ahora bien, en el desarrollo de la historia hay algo que resulta un poco rarillo. A uno, la verdad, se le queda un poco cara de col viendo el tratamiento que el guión dispensa al mundo de ETA.

No creo que haya que cargar las tintas sobre el guionista, sino que más bien me parece que es fruto del propio género narrativo. Jünger dejó escrito en alguna parte que el «culto del crimen» es un rasgo característico de la cultura moderna. Es verdad que, se mire hacia donde se mire, son innumerables los relatos donde le protagonismo gira en torno al crimen o al criminal, en detrimento de cualesquiera otros aspectos de la vida. Cuando eso se lleva a pantalla, es enormemente fácil que la narración caiga en una suerte de inhibición moral: el puro vértigo del relato -”y los relatos tienen que ser hoy cada vez más vertiginosos-” conduce a desplazar el papel de villano hacia el de héroe. Combatir esa tendencia exigiría al narrador entregarse a ciertos ejercicios de penetración psicológica y moral en el asesino y su mundo; para hacer eso sin tumbar el ritmo narrativo se requiere una maestría que el director de este producto, visiblemente, no posee, o al menos no lo ha intentado.

Lo que nos queda es un relato de acción bien trabado, técnicamente eficaz, pero muy poco más. Así vemos que, mientras los policías que vigilan al malo se entregan a un coito de urgencia en horas de servicio, el malo ejerce de concienciado padre de familia en una convencional casita de clase media. ¿Real como la vida misma? Pues igual sí, quién sabe, pero con este tipo de recursos tiende a olvidarse que el centro del episodio era un intento de asesinato. Creo que ese es el único agujero de un relato que, por otro lado, tiene amplios méritos. Con todo, lo más notable del estreno de Antena 3 es que, siendo el relato de un hecho histórico reciente, sin embargo quedó por debajo del estreno que Cuatro emitía a esa misma hora: una serie española de miedos y paranormalidades. Es para reflexionar, ¿no?

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