El espectáculo entrelaza sus monólogos con unas canciones «explosivas»
Ricky López desembarca hoy su «cantahumor» en el Gran Café
El artista presenta en León su último proyecto escénico, «El hombre más feliz del mundo»
El cantante y monologuista Ricky López en una de sus cabriolas artísticas
león
El Gran Café acoge hoy la actuación de Riki López, que trae su cantaHumor a León. Riki López promete buscar la efervescencia de la risa alternando las piezas más hilarantes de su repertorio con otras nuevas de trinca, junto a las flamantes píldoras de su último espectáculo, la buenrollitina. Se trata de una propuesta sencilla, artesana e infalible, donde los prejuicios irán desapareciendo a medida que este personaje, tierno y canalla, canta y cuenta desde el filo de la navaja conflictos que difícilmente resultarán ajenos.
Se trata de situaciones de ida y vuelta que desembocan -”a veces de forma acrobática-” en el punto de partida, dejándo al espectador campo libre para la reflexión y la reconstituyente sensación de haber compartido casi dos horas de impagable risoterapia.
Cargado de la nocturna filosofía urbana, la sencillez y la autenticidad que caracterizan a Riki López, fruto de su efervescente patinaje artístico neuronal, nace su espectáculo, El hombre más feliz del mundo . En él, este hombre con alopecia, tanto capilar como lingüística, entrelaza sus explosivas canciones con unos desternillantes monólogos que no tienen desperdicio. Plantea situaciones con las que, por cotidianas e intimistas, no cuesta ningún esfuerzo identificarse. Ellas son el telón de fondo en el que Riki hace su trabajo. Ni uno solo de sus cacahuetes viene sin chicha. Con la cómplice y sonriente receptividad del público como encubridora, sin más compañía que su guitarra y la extensa gama de gestos que adopta su rostro, siempre ácido, echa mano de la ironía y el sarcasmo para envolver cada mensaje.
Así, la audición de este show no es, ni mucho menos, lo mismo sin su visualización. Los recursos escénicos de los que hace gala Riki López convierten su música, intencionadamente, en un mero hilo conductor. Como una monja en el aeropuerto, utiliza las melodías para transportar sus textos. Dicen que resulta casi inevitable que la mente dibuje un cómic con cada historieta que interpreta
Lugar: Gran Café. Calle Cervantes, 9.
Hora: 22.00 horas.
Entrad: 5 euros.