OPINIÓN | CRISTINA FANJUL
Información
PUEDE que al principio salga bien, pero lo cierto es que la información es como el agua, y si construyes junto al cauce de un río, lo más probable es que antes o después te mojes. Cuando el secretismo y la ocultación se convierten en el motor de la política de comunicación, el hormigón debe ser absolutamente fiable, de lo contrario todo termina por saberse y, en la mayoría de los casos, no como a uno le habría gustado. Si la Junta pensaba que las obras de rehabilitación de San Miguel de Escalada hacían necesario el cierre temporal del monasterio, habría debido darle la consiguiente publicidad. Más que nada porque son muchos los que se acercan hasta el cenobio cada semana en balde. No olviden que el que paga manda, y, aunque lo parezca, quien aporta el dinero para esta obra no es la Junta, sino el contribuyente, que tiene derecho a ser informado y a que no le den con la puerta de Escalada en las narices.