La nueva novela de González Ledesma mezcla terrorismo y pederastia
barcelona
«Si has cometido algún delito para poder sacar adelante a tu familia o amigos, ojalá sea Méndez el encargado de detenerte. Pero si lo has hecho porque eres un auténtico cerdo, reza para que no se cruce en tu camino». Así define el escritor José Javier Abasolo al policía creado por Francisco González Ledesma hace 25 años. A pesar del tiempo transcurrido, el viejo inspector sigue en forma. «Continúa siendo el policía que peor se alimenta de Barcelona», según su creador, pero no hay caso que se le escape.
Ahora vuelve con No hay que morir dos veces (Planeta), una nueva aventura del perro viejo de la policía de la capital catalana, que se encuentra con un complejo cruce de vías, en el que las pasiones de siempre (venganza, lujuria, ambición y poder) se servirán en algunos de los recipientes de la más calamitosa actualidad: terrorismo, aborto, acoso sexual y pederastia.
«Este último tema me produce un asco especial, pero no lo podía obviar porque es algo que existe», afirmó Ledesma. «No he podido desarrollar más los episodios de la pederastia porque me crispaban», añade. Así, abogados sin escrúpulos, extremistas religiosos, madames sin alma, prostitutas, matarifes, jardineros comunistas, periodistas del corazón, grandes fortunas manchadas de sangre, mujeres que quieren morir, mujeres que desean dejar atrás su pasado o niñas que buscan un futuro pondrán a prueba las instintivas dotes de investigación del veterano Méndez.