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Collages de pesadilla

Miguel Ángel Tornero presenta sus fotografías en la galería Cubo Azul

Miguel Ángel Tornero posa junto a dos de sus fotografías

Publicado por
Marcelino Cuevas
León

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La galería Cubo Azul, continúa su largo viaje por la mejor fotografía vanguardista que se hace en España. Estos días cuelga sus trabajos en el joven espacio de la trasera de la Catedral, Miguel Ángel Tornero. El artista ha dado una vuelta de tuerca a su labor de los últimos años y ha regresado a los albores de las especulaciones fotográficas. Hasta hace poco tiempo utilizaba técnicas digitales, pero estas le parecían demasiado frías, demasiado lejanas para el espectador. Por ello ha cogido unas tijeras y con ellas ha recortado las imágenes que luego incorporaría a las superficies fotográficas. Pretende que sus obras tengan más calidades, que brinden propiedades táctiles e, incluso, que quien las mire perciba la sensación de los olores que emanarían de los monstruos que su imaginación ha creado. El conjunto que el titula Catástrofes para bien , y alguien lo ha definido como Una historia de fantasmas. Son títulos sugerentes que cuadran perfectamente con las fotografías de este joven autor. Auténticos monstruos informes se apoderan en ellas de los escenarios sugerentemente góticos en los que se inscriben. Misteriosas puertas negras, ventanas abiertas a la oscuridad nocturna e iluminadas con la vacilante luz de las velas, y masas aterradoras que, por extraños poderes, se inscriben en los escenarios inventados del artista. Explica Tornero: «En mi obra de los últimos tiempos predomina el collage, aunque vengo de unas técnicas más ortodoxas, con grandes formatos y con escenas artificiales de la vida cotidiana recompuestas a base delo corta y pega digital. En un momento determinado hubo un punto de inflexión en mi trabajo, necesitaba utilizar la fotografía de otra manera, de una forma más radical, como una herramienta plástica en sí misma. Quise recuperar un algo que tiene que ver con lo pictórico en unas obras que son ejemplares únicos».

Tornero propone una ruptora con las formas de la fotografía actual, pretende que sea protagonista en sí misma como elemento plástico. «Con este trabajo -”explica-” he logrado contar muchas cosas que llevo en mi interior, algo que antes no había conseguido». Las obras que el artista presenta en el Cubo Azul podrán gustar más o menos, pero verdaderamente a nadie dejarán indiferente. Las fotografías de Tornero son como un agudo grito en el silencio de la noche, como el resumen plástico de una pesadilla, como una sucesión de cámaras de los horrores-¦ todo eso y mucho más.

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