| Entrevista | Carlos Álvarez de las Heras |ARTISTA
«Aspiro a que la gente vea mis obras y sepan que son mías»
El artista leonés Carlos Álvarez de las Heras expone hasta el 30 de abril en el Instituto Cervantes de Manchester una colección representativa de sus obras titulada «La Leyenda del Mito
El pintor leonés Carlos Álvarez de las Heras durante la entrevista en Madrid
madrid
El leonés Carlos Álvarez de las Heras es un pintor que vende, pero que, principalmente, regala sensatez. Tal vez, porque combina su tarea de artista con su trabajo convencional, ese que le mantiene con los pies bien pegados a la tierra y a la realidad. Estudió Administración y Dirección de Empresas y lejos de decirse: hasta aquí hemos llegado, y ponerse a dar rienda suelta a su pasión por la pintura, mantiene esa dualidad que hace que por la mañana viva las cosas que pasan en el mundo real y por la tarde comience su trabajo creador siempre por el principio, el que recomiendan los maestros: dibujar. Ahora expone en el Instituto Cervantes de Manchester, durante todo este mes, una colección titulada La Leyenda del Mito , con mucha miga y cargada de referencias históricas. No define su arte, aunque lo asocian a los pintores de principios del siglo XX. Y lo que sí deja es la sensación serena de que aspira a ser un artista reconocible. Los reconocimientos llegan porque lo vende todo.
-”¿Cuál sería su seña identidad como pintor?
-”Me gusta llegar a la gente. Todo e l mundo de pequeño pinta. Todo el mundo. En ese momento, en el que se dibuja sin ningún patrón, hay una libertad que, evidentemente, se pierde. En mi caso, como no procedo de ninguna escuela de Bellas Artes, he mantenido la posibilidad de trabajar sin patrón alguno. Por supuesto que hay un camino de aprendizaje, de visitar museos y ver mucha pintura, de conocer mucha obra y autores. A mi me gusta, por ejemplo, ver a Francis Bacon y quedarme alucinado. Comprender de inmediato que es muy bueno y entender lo que ha querido transmitir.
-”¿Pero se asocia a otros autores de su edad o de tendencias actuales?
-”De los pintores nuevos hay algo que no me interesa y es que se roza demasiado la frialdad. En mi caso, lo que me puede provocar más emoción es ver que he vendido cuadros, pero no desde el punto de vista económico, sino que mis inquietudes se han desarrollado y han llegado a la gente. En realidad, aspiro a que la gente vea mis obras y sepan de inmediato que son mías.
-”¿Qué le interesa más, esa satisfacción de comunicar o la propia personal del artista?
-” Como pintor no tienes ninguna motivación material. Yo concibo la pintura como un tema personal que, en principio, lo que pretende es satisfacer a uno mismo. Entiendo que es bonito hablar de ti a través de cuatro palos.
-”¿Cómo le fue pintar ese inmenso mural de la estación de autobuses?
-”Son 24 metros de mural-¦ Lo hice a partir de 12 lienzos de tres por dos. Fue un reto que me duró un año. Tuvo sus dificultades porque pintas sin poder ver cómo va estar expuesto en superficie.
-”¿Tuvo algún momento de desánimo?
-”No. Lo disfruté desde el primer día hasta el último. Preguntaba a mis amigos y a mi familia para saber qué iban viendo. Me animaba, además, saber en dónde iba a estar. Y que la temática fuera como plasmar un plano representativo de León.
-”¿Y ahora después de inaugurar en el Cervantes de Manchester qué sensaciones tiene?
-”Para mi el logro estaba hecho desde que posé los pies en Manchester. Aquí el reto está en salir de mi entorno y proponer una exposición en la que todo está muy preparado en cuanto a temática.
-”¿Cómo explica usted esa temática de «La Leyenda del Mito»?
-”Me cuesta explicarme para no quedar como un flipao. Me gusta mucho la historia. Entonces lo que he querido es sacar de su contexto a personajes de la historia que me han llamado la atención. Están los Julio César, Sansón y Dalila, Poncio Pilatos-¦ Hasta Modigliani. Intento retratar que todas las circunstancias trascendentales que se dan en esos personajes, lo que les pasó, son hechos que se reproducen en la vida cotidiana. Incluso, como forma de respeto, incluyo un autorretrato mio. Porque todos hemos estado inmersos en alguna circunstancia en la que hemos actuado, o nos han hecho algo, y que ha tenido consecuencias buenas o malas.