Laclotte: «El museo debe ser más una catedral que un centro comercial»
parís
Michel Laclotte, figura imprescindible del mundo del arte que ha pasado su vida dentro del Louvre y como director fue el artífice de su ampliación, además de la creación del Museo D-™Orsay, ahora confía en que el museo del siglo XXI se decante hacia el concepto de catedral frente al de centro comercial.
Así lo comenta Laclotte, a punto de cumplir 80 años, catorce de ellos jubilado, donde se muestra como un hombre afable, amante de la buena conversación, con la mente fresca, las ideas claras y una cercanía impropia de la importancia de su figura, como conservador y luego director entre 1987 y 1994, vivió en primera persona la revolución del concepto de museo. Laclotte impartió esta semana una conferencia en el Museo del Prado sobre la importancia de la figura del comisario en la historia del arte. Y es que, él se considera ante todo «conservador» y habla desde ese punto de vista.
Su infancia, en tiempos de la II Guerra Mundial ya predestinó su vida. Viajaba con su familia por los pequeños museos de Francia y él apuntaba en su cuaderno los cambios que introduciría en la ordenación de esas colecciones. «Sí, siempre quise estar dentro del Museo», explica este experto en pintura italiana renacentista y a quien se encargó la reorganización de la colección del Louvre tras la ocupación nazi.
La figura del conservador
«La figura del conservador hoy está muy denostada, no se conocen sus funciones cuando es esencial su trabajo. Él es el ojo, y el ojo del experto es indispensable», comenta Laclotte. «Debe tener ese don similar al experto en vino, capaz de averiguar su procedencia a ciegas, además de una memoria visual inmensa », añade. Él se encarga de reconocer copias falsas y buscar la auténtica autoría de la obra y descubrir si ha sido modificada después, o bien para embellecerla o para cubrir algo que se considera no estético.
Laclotte se confiesa como «un predicador» de «la importancia de la pureza y la belleza del arte». Como director del Louvre fue el artífice en la ampliación del Louvre cuando, en los años 80, se revolucionó el concepto tradicional de museo para duplicar su superficie y dotarla de espacios alternativos como tiendas, cafeterías...