En el proyecto participan los leoneses Carralero, Martín y Benavides
Dibujar el Transcantábrico...
Quince ilustradores y artistas se suben al tren legendario de Feve para reflejar sus paisajes en un libro
Los quince dibujantes, tres de ellos leoneses, que se han embarcado en el tren de Feve para hacer un
enviado especial
«Han sido días de magia». Palabra de Manuel Alcorlo, pintor, académico de Bellas Artes y uno de los quince artistas-viajeros que, en una original expedición bautizada como Dibujando el Transcantábrico, se han subido al tren turístico de Feve para recoger su «alma» y sus norteños paisajes y plasmarlos en un próximo libro. Su antecedente es la publicación por Rey Lear de la obra de Juan Pedro Aparicio El Transcantábrico, con ilustraciones de José Sánchez Carralero y Maribel Fraguas, con la que el editor leonés Jesús Egido ganó en 2008 el segundo premio nacional al Libro Mejor Editado en España. El leonés Carralero repite viaje artístico, esta vez resumido en tres jornadas del tramo Bilbao-Oviedo (la ruta completa entre León y Santiago de Compostela requiere una semana). Pero lo hace «como si fuera de nuevas», abierto a «lo que vea y me evoque» y consciente de que la «fugacidad del viaje» ferroviario le exige atesorar imágenes fotográficas para rememorar en su estudio los «recuerdos que me hayan impresionado». Porque sigue siendo «más pintor» que ilustrador, y por eso agradece que «me hayan incorporado como si fuera de la peña». En realidad, «la peña» es muy variopinta. Y, como dice Kim (Joaquim Albert, autor de la serie Martínez el Facha en la revista El Jueves ) a propósito de sus colegas, «el mundo del humor es como la vida real: hay tíos serios, cachondos, antipáticos, chistosos, y también tímidos de los que nunca dirías que son humoristas». El cántabro Peridis (José María Pérez) es también artista de vía rápida, aunque presuma de «muy vago» y aprecie la tranquilidad «en esta sociedad que va muy deprisa». Dice que desde el tren «es imposible captar todo, en especial la naturaleza». Los hay más tranquilos e introspectivos, como los leoneses Toño Benavides y Miguel Ángel Martín, que se refugian en el acogedor ambiente del tren para dar rienda libre a su espíritu artístico. «Estoy pensando, soy un artista», subraya Martín, encantado de «viajar sin ir a ninguna parte». Y Benavides trata de sacudirse «el miedo escénico» y «reposar» para componer «un paisaje más emocional que físico» de este «tren que evoca todas las fantasías posibles».