La escritora describió cómo era la vida cotidiana en la ciudad en la Edad Media

Torres: «La guerra garantizaba la vida del León del siglo décimo»

La historiadora clausuró ayer el segundo ciclo de conferencias de San Miguel de Escalada

La Cronista Oficial de la Ciudad de León, Margarita Torres, durante su conferencia

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Margarita Torres, profesora titular de Historia Medieval y miembro del Instituto de Humanismo y Tradición Clásica de la Universidad de León, cerró ayer el ciclo de conferencias de San Miguel de Escalada con una charla acerca de la vida cotidiana hace mil años. Explicó la historiadora que León era por entonces una ciudad que vivía para la guerra, hasta el punto de que el conflicto marcaba su existencia cotidiana y garantizaba su propia supervivencia. «Cada primavera, los ejércitos leoneses partían para la lucha, convocados por los condes o el rey, unas tropas formadas por nobles y por campesinos, aunque los primeros, que combatían tanto a pie como a caballo, formaban la élite de esta hueste en la que el botín, humano y mueble, así como la destrucción del territorio enemigo, se convertían en los objetivos prioritarios, destacó.

Torres Sevilla relató cómo en la retaguardia, tras la frontera del Duero, existía toda una manera de concebir la vida cotidiana, que incluía un modelo de casas, compuestas por diferentes dependencias, un tipo de vestimenta particular y todo un compendio de diversiones propias de aquel tiempo. La primera mitad del siglo décimo vio pasar por sus años a García I, primero de los reyes de León como tal (910-914), más tarde al célebre Ordoño II, a Fruela II y a la muerte de éste, la primera guerra civil sucesora que sacude el reino de León y que enfrentará a los hijos de Ordoño y a los de Fruela por el trono. Culmina esa primera mitad de la décima centuria con la estabilidad que le proporcionará Ramiro II, denominado el Grande, que ha pasado a la historia como el vencedor del califa Abd Al-Rahman III en Simancas (939), en la campaña más importante emprendida hasta entonces por el Islam español después de la conquista del 711.

Las casas de los leoneses

Margarita Torres centró gran parte de su intervención en explicar cómo eran las casas de los habitantes del reino. Subrayó que solían ser edificios de materiales sencillos, como el tapial para las cercas que rodeaban las cortes, el canto rodado para la base de los muros y el adobe y el barro para el resto. La madera se empleaba para las estructuras internas de separación entre alturas y la teja, la pizarra o los cuelmos de paja, según las zonas, para la cubrición de los tejados. Sin embargo, en el interior de la corte existía una edificación principal que servía de residencia, así como construcciones anejas, caso de los almacenes -” hórrea -”, bodegas, graneros, pajares y establos. Además, en el mejor de los casos, y siempre en las viviendas nobles, las viviendas disponían de baños y letrinas.

También se refirió la Cronista Oficial de la Ciudad al mobiliario, que siempre constaba de un lecho, no muy diferente al actual. Lo integraban un colchón ( plumatio , culcitra ), sábanas ( lineas , litarias ), una manta, cobertor ( galnape , allifafe , fatel , almuzalla ), y una almohada ( capital , pulvillo , plumatio de capeza ).

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Las viviendas, tanto las de los personajes principales como las del vulgo, disponían de arcas para guardar y almacenar, bancos, mesas, sillas, escaños, y, en las nobles, adornos como alfombras, cortinas o tapices. La iluminación la proveían lámparas, candelas, lucernas y candelabros, y las ventanas se protegían del exterior con vidrio, a la manera romana, con piel trabajada de animal o con madera.