Humanizó el tratamiento de los enfermos psiquiátricos
Había iniciado en los cincuenta del siglo pasado una década de intensa investigación neuropatológica en la que alumbró más de una treintena de trabajos. Adalid de un movimiento clínico e intelectual que abogó por humanizar el tratamiento del enfermo mental y por la introducción de nuevas técnicas farmacológicas para aliviar el sufrimiento, en 1965 publicó uno de sus trabajos más célebres, Un estudio sobre la depresión . Le siguió Fundamentos de antropología dialéctica en el que sostenía que la mayoría de las patologías psiquiátricas tienen un origen biográfico y que para su curación resulta crucial tener en cuenta el contexto social y económico del paciente. Saltó del ámbito médico y se dio a conocer al gran público con La incomunicación publicado en 1969, ensayo que conocería más de 13 ediciones.
Él mismo calculaba que atendió a más de 100.000 pacientes «de los que aprendí a aceptar la realidad». Firmó más de una veintena de ensayos y casi 200 investigaciones y monografías relacionadas con su especialidad, además de dos novelas y unas extensas memorias que reunió en dos volúmenes. Siempre creyó que «podría haber hecho más y mejor».