Hay un plan para recuperar ocho cubos de la muralla que se tiraron

El arquitecto del Plan Director reclama obras urgentes en Conde Rebolledo, Ruiz de Salazar, en las calles Carreras y los Cubos, en Serradores y en la cerca medieval

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León

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Una de las propuestas más sorprendentes del Plan Director de la Muralla es la recuperación de ocho cubos que «el progreso» obligó a derribar. A comienzos del siglo XX, con la llegada de los primeros automóviles, la muralla se convirtió en una barrera infranqueable. Las autoridades de la época lo resolvieron a golpe de maza. Se demolieron, además de Puerta Obispo, seis cubos de la calle Carreras y otros dos en Ruiz de Salazar.

El arquitecto Melquíades Ranilla, responsable del Plan Director de la Muralla, propone la «recuperación volumétrica» de los seis cubos desaparecidos en la calle Carreras. En la práctica, obligará a peatonalizar esta vía, por la que ahora se circula en doble dirección. El objetivo es «reconstruir» a tamaño y en altura, con materiales actuales y fácilmente diferenciables del resto -"como exigen todas las directrices de intervención en monumentos históricos-", los seis cubos eliminados.

Inicialmente, el plan pasaba únicamente por excavar el perímetro de la muralla y sacar a la luz la base de los cubos demolidos en 1906. Otra de las opciones era «marcarlos» en el suelo con un pavimento que delatara su ubicación exacta.

El Plan Director apuesta por una propuesta más arriesgada, pero que ofrecerá una «fotografía» más fidedigna de la fortificación romana.

Dos kilómetros de muralla. Rescatar los dos kilómetros del monumento más olvidado de León costará más de doce millones de euros y diez años de obras.

La muralla de León exige una restauración inmediata. Hasta tal punto, que las intervenciones se han calificado como: obras de emergencia y muy urgentes. Con estos términos tan taxativos se detallan en el Plan Director de la Muralla las actuaciones que no pueden esperar. Entre las primeras -"las obras de emergencia-" figuran la restauración y consolidación del cubo de Conde Rebolledo; el tramo de Ruiz de Salazar, con la localización y recuperación de los dos cubos originales, ya que uno de los que existen en la actualidad se «colocó» de forma aleatoria en los años sesenta; y la rehabilitación de las Cercas medievales, en la calle del mismo nombre y en el tramo de las Carbajalas.

El ministerio, titular de la fortificación y que ha costeado la reciente restauración de dos cubos en las Clarisas, tiene que hacer frente a estas obras sin demoras. Pero hay otras que tampoco admiten retrasos, calificadas de «muy urgentes», y que afectan a los lienzos de la muralla entre las calles Carreras y los Cubos -"a excepción del exterior de la fortificación entre Puerta Castillo y San Alvito, ya reparado-". Ranilla, autor también del Plan Director de la Marialba de la Ribera y responsable de la rehabilitación del palacio del Conde Luna, ha incluido entre las actuaciones «muy urgentes» la recuperación de tres cubos en la Calle Serradores, que ahora apenas son visibles al haber sido «engullidos» por varios edificios de viviendas.

La concejala de Patrimonio, Evelia Fernández, conoce las dificultades de afrontar una intervención tan ambiciosa como imprescindible. Sin embargo, se muestra optimista y confía en que el Gobierno de Zapatero será sensible con la restauración de uno de los tres mayores recintos amurallados de España (tras los de Lugo y Ávila).

Fernández está a la espera de que el ministerio envíe en los próximos días a los técnicos que decidirán las próximas obras. La Concejalía de Patrimonio ya ha pedido las correspondientes subvenciones para recuperar la muralla en Ruiz de Salazar, así como el cubo «incluido» en la trasera del palacio del Conde Luna.

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