El Ayuntamiento tiene permiso para poner las moscas de Arroyo
La Concejalía de Cultura tendrá que buscar presupuesto para colocar las obras en Puerta Castillo, algunas de una tonelada
El dios Eolo, de Eduardo Arroyo, lleva colocado desde hace dos años a los pies de Don Pelayo.
El Ayuntamiento de León ya tiene permiso de la Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta para colocar en el entorno de Puerta Castillo el conjunto escultórico de Eduardo Arroyo conocido como las moscas.
La autorización, que se conoció hace días, era notificada oficialmente ayer al Ayuntamiento. Tras años de «tiras y aflojas» entre el PSOE y el PP, según quién estuviera en el gobierno y quién en la oposición, así como de la Junta, que pese a sufragar las esculturas no había autorizado su instalación, las obras tienen, finalmente, vía libre para salir de los almacenes de Puente Castro donde han pasado años de espera, para ser trasladadas a su ubicación definitiva, junto al Archivo Histórico. Sin embargo, la concejala de Cultura, Evelia Fernández, confesó hace días que ahora habrá que buscar dinero y, tal y como están las arcas municipales, encontrar un presupuesto para estas esculturas puede ser un nuevo escollo para las moscas de Arroyo, quien llegó a pedir que las arrojaran al Bernesga, harto de tantos desplantes.
Algunos colectivos vecinales minoritarios han anunciado protestas e, incluso, acudir a la vía judicial para impedir la instalación de las obras de Arroyo. De hecho, la presión vecinal y las «pegas» de Patrimonio obligaron a rediseñar el montaje de las piezas para evitar que ninguna de ellas rozara la muralla tardorromana. Previsiblemente, el montaje de las esculturas será escalonado. El proyecto escultórico, de inspiración mitológica, incluye un unicornio de bronce, de casi una tonelada de peso, una gigantesca mosca amarilla y negra -”seña de identidad de Arroyo-”, que será la primera obra que saldrá a la luz, y que se colocará aplicada a un gran muro. El unicornio, según informaciones de la agencia Efe, se colocará más tarde, porque es un trabajo de mayor complejidad, puesto que va suspendido en el aire. Hace dos años ya se colocó el dios Eolo, realizado por Arroyo, en el Arco de la Cárcel, a los pies de Don Pelayo.