Impresionante elenco de caballos toreros

Sergio Galán y Hermoso de Mendoza, a hombros en el último festejo de la feria

Hermoso de Mendoza y Silveti, que tuvo una gran actuación en el cuarto toro.

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León

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Se cerró la feria de San Juan 2009 en el mismo tono en el que transcurrieron los festejos anteriores: triunfaron los diestros actuantes. Ayer, en la corrida de rejones, sólo abandonó la plaza por su pie Fermín Bohórquez, que sin embargo fue despedido con una ovación. A hombros salieron Sergio Galán, que con cuatro orejas se proclamó triunfador numérico del festejo; y Pablo Hermoso de Mendoza, que no le igualó en apéndices paseados después de fallar estrepitosamente con el rejón de muerte en su segundo enemigo. Pero la tarde fue de triunfo. Sólo Bohórquez, que busca aún el sitio perdido tras el parón de principio de temporada, anduvo más bajo en su primero. Recuperó el tono en el segundo. Hermoso fue el maestro de siempre y Sergio Galán volvió a demostrar por qué ocupa un lugar de privilegio en el escalafón. Los toros de Castilblanco se dejaron en general, sin grandes complicaciones pero sin colaborar en exceso. Las cuadras de los tres rejoneadores, impresionantes. El público, como siempre, cariñoso.

Sergio Galán salió desde el principio centrado y lidió con soltura y recursos a sus dos toros. En el primero se lució especialmente con Apolo, que se dejó llegar muy cerca al astado. Animó el público con palmas los pasos del caballo citando al toro de frente, y levantó a los espectadores de los asientos cuando el precioso perla recorrió la barrera cabalgando a dos pistas con la cabeza del toro a un palmo de la barriga. Valor y temple en un caballo que conecta inmediatamente con el público.

Antes había toreado con otra de sus estrellas, Vidrié, que fue muy ovacionado en los cambios de viaje del toro pasándole la grupa por delante. Algunos de ellos, muy cerrado en tablas. Citó al toro con gracia, clavó arriba y llevó al de Castilblanco prendido, sin perderle la cara. Se agradecieron especialmente los quiebros. Concluyó la faena colocando las rosas con Fado, que con su cola colocó literalmente al toro en suerte para recibir un certero rejón de muerte, de efecto inmediato. Ahí ganó Galán la puerta grande.

La ratificó con su actuación en el último de la tarde y de la feria, un toro que salió más corretón aunque menos fijo que sus hermanos, con algo más de genio.

En banderillas encandiló al público con Capea, un tordo con enorme vibración que retó al toro levantando las manos para delicia de los espectadores. Colocó con acierto banderillas toreando de frente, mostrando el pecho el toro y descarándose con él.

También fue muy ovacionada su labor con Ojeda, con el que ofreció un repertorio clásico, citando de frente y pasando por los adentros cambiando el viaje del astado con la grupa. En esa fase de la faena el toro estaba ya más cerrado en tablas, y le costaba trabajo salir. Cerró de nuevo faena con rosas y cortas a dos manos, haciéndolo todo el torero; y tras un pinchazo dejó un rejonado de efecto fulminante que le valió otras dos orejas.

No le igualó en trofeos Pablo Hermoso de Mendoza por su fallo con los aceros en el último, pero su actuación fue sin duda la del gran maestro a caballo que es. Sí desorejó sin discusión al primero de su lote, un toro que de salida persiguió al caballo con temple, aunque perdió gas tras el rejón de castigo.

Un caballo nuevo. Hermoso de Mendoza presentó ayer en la plaza del Parque a un nuevo caballo para su enorme cuadra torera. Salió por primera vez al ruedo Zurubero, y lo hizo con enorme éxito. Un castaño con mucha fuerza, que en su debut quebró en la cara del toro, se fue de frente y recibió fuertes ovaciones del público. Una nueva estrella para el estellés.

Continuó faena con Tiziano, que se dejó llegar muy cerca andando de costado, y enceló con valor al toro para sacarlo de los adentros, sin perderle la cara.

Con Pirata colocó las banderillas cortas, clavó al estribo con el toro yéndose a los adentros, y muy cerrado en tablas colocó cortas a dos manos que levantaron al público de sus asientos. Un certero rejonazo, pese a que el toro se resistió a morir, puso en sus manos los dos primeros trofeos de la tarde. No pudo repetir vuelta al ruedo triunfal en el que hizo quinto, y eso que su actuación fue igualmente meritoria. Con Caviar quebró en la cara del astado, el toro de más peso de la feria, 582 kilos que fueron celebrados ya en la tablilla por los aficionados.

Con todo, fue un buen toro, siguió al caballo con fijeza, se mantuvo en el centro del ruedo y permitió al torero navarro realizar una muy interesante faena. Con el tordo que sacó primero en banderillas, de gran agilidad y elasticidad, se ovacionaron especialmente las batidas en la cara del toro; pero también reconoció el público cómo llevó al astado por toda la plaza prendido en la grupa. Lo citó en los medios y banderilleó con pureza y expresividad.

Sin embargo lo mejor de la faena lo haría el rejoneador a lomos del espectacular Silveti, un caballo torerísimo que es una de las grandes estrellas de la cuadra del estellés. Se divirtió el público cuando el castaño citó al toro con su mano derecha, para dar después un recital quebrando, templando de costado al astado, desafiando al toro sin volverle nunca la cara, dando el pecho. El público leonés ovacionó la gran labor de este Silveti torero.

Remató Hermoso de Mendoza con Pirata, con el que colocó las banderillas cortas y realizó la suerte del teléfono; pero fue un desatino con los aceros. Falló reiteradamente, pero los aficionados le agradecieron su gran labor.

A pie abandonó el coso leonés Fermín Bohórquez, aunque enmendó con su segunda labor los altibajos de la primera. El cuarto siguió a Rubia de salida con celo, aunque tras el rejón de salida se refugió en tablas. Brilló especialmente el jerezano con Bohemio, un precioso lusitano castaño de enorme expresividad con el que inicialmente clavó con desigual fortuna. Fue centrándose y confiándose después, animado por un público encandilado por los alardes de monta con el caballo.

La faena fue creciendo en intensidad, y el toro incluso se le vino de largo en algún cite. Sacó después a Melero para colocar banderillas a dos manos, y anduvo Bohórquez más alegre también en los adornos. Tras las banderillas cortas pinchó sin romper el rejón, y tras un descabello paseó una oreja.

En el primero anduvo menos centrado. Enceló bien en el tercio inicial con la cola del caballo, y lució especialmente con Opus, templando y clavando a la grupa después de algún fallo inicial. Fue de frente a un toro muy parado, y clavó con pureza ejecutando bien la suerte, aunque entonces el público estaba todavía algo frío.

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Fue más ovacionado con Melero, con un emocionante par a dos manos y la tanda de cortas. Emborronó con el rejón de muerte una faena que había ido de menos a más.