Diario de León
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El invento del maligno boquerini

H ay que remontarse a aquella televisión única en blanco y negro de los 70 para darse cuenta de lo que ha significado Valerio Lazarov en la modernidad de este país. En una época en que todo lo pop (lo yeyé decían entonces) era casi pecado, en donde Los Beatles solo aparecían a través de las pruebas de Eurovisión con el satélite Telestar desde Londres, un día apareció Valerio y revolucionó la caja tonta. Venía de Rumanía y nos enseñó lo que era el zoom . Una imagen mareante, decían nuestros mayores, pero con él llegó el humor, la minifalda (las primeras minis que se vieron en televisión fueron en sus programas) y la modernidad. En el fondo, para el Régimen era toda una operación de márketing. Lo mismo que hacían con el cine, mandado a festivales internacionales las prestigiosas producciones de Elías Querejeta que daban en el exterior una imagen aperturista de España que no se correspondía con la realidad.

Los primeros programas de Lazarov eran producciones especiales destinadas a los festivales de televisión extranjeros buscando dar una cara amable del franquismo. Al igual que en el cine, la estrategia fue efectiva desde el primer momento y ya con su primer trabajo para Televisión Española, El Irreal Madrid logó la Ninfa de Oro del Festival de Montecarlo. Pero aquella estrategia tuvo un efecto boomerang, Valerio Lazarov se convirtió en un realizador muy popular entre los espectadores más jóvenes y con sus programas aportó un poco de brisa fresca en la pacata Televisión Española de los últimos años del franquismo.

Su caso ha sido insólito pues ha triunfado en televisiones de tres países diferentes, Rumanía, Italia y España, y sus éxitos han sido tantos como realizador que como ejecutivo. No hay otro caso igual. Así, tras una época en Italia fichado por las teles de Berlusconi, Lazarov regresó a España como ejecutivo para poner en marcha Telecinco, en los inicios de las televisiones privadas. Plantó cara, no a Antena 3 que era su rival lógico, sino directamente a la todopoderosa TVE con las armas que había aprendido en Italia, contenidos frívolos y contraprogramación. Así importó las mamachicho y machacó la parrilla de la tele estatal. ¿Qué TVE anunciaba con semanas de anticipación una película? Él contraprogramaba, sin avisar, con Indiana Jones. Y TVE, que entró al trapo, empezó a perder audiencia a favor de Telecinco. Recuperó como presentadora a Carmen Sevilla, algo impensable hace quince años, y descubrió a Penélope Cruz como presentadora. Y hasta tuvo tiempo de dirigir una película, La mujer es un buen negocio , con Manolo Escobar, algo impensable para un rumano.

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