El promedio vital de los individuos de Marialba no llegaba a los 50 años
Una investigación publicada en el año 1970 asegura que los habitantes de la zona pertenecían a la raza mediterránea y sufrían problemas vertebrales

Imagen de dos de los cuerpos hallados en las excavaciones de 1968.
En el año 1970, el profesor de la Universidad de Santiago José Carro Otero publicó el primer estudio antropológico de los individuos hallados en Marialba. Las conclusiones se basaron en los restos hallados en la excavación que el alemán Theodor Hauschild había realizado en el templo paleocristiano durante las campañas de 1967 y 1968.
Carro Otero basó sus análisis en el estudio de dieciocho especímenes, once del sexo masculino y siete del femenino, todos ellos adultos, y hallados en el ábside, la sala, en el nártex y en el exterior que circunda el edificio. No obstante, hay que resaltar que, según el propio investigador asegura, fueron hallados también en la excavación restos infantiles.
Entre las conclusiones de la investigación, cabe destacar que la mayoría de los individuos enterrados en Marialba murieron en edad adulta (no más de 50 años). Además, los restos faciales hallados corresponden a la raza mediterránea, debido sobre todo a su estatura, que podría ser encuadrada en el segmento medioalta en comparación con los de otras necrópolis del norte peninsular, así como a la forma mesocraneal, es decir, es decir, tiene la frente estrecha y es de cara estrecha, de órbitas altas, nariz platirrina y de maxilar no saliente.
Entre las patologías descubiertas en los individuos enterrados en Marialba predominan las dentales y las articulares. En el primer grupo destacan la caries, el sarro, la sinusitis y la periodontitis crónica (reabsorción alveolar que deja la raíz del diente al descubierto). Entre los problemas osteoarticulares más frecuentes se encuentran las lesiones artrósicas -”siempre en la columna vertebral y más abundantes en la región lumbar-”, las anquilóticas y el hiato sacral.
Según ha podido saber Diario de León, los restos hallados en ambas campañas se encuentran en paradero desconocido. Al parecer, en San Isidoro se albergaron parte de los huesos, si bien los que fueron objeto de estudio no regresaron. Con motivo de la nueva campaña de excavaciones en el yacimiento y a la espera de saber si finalmente sí se realiza un nuevo análisis antropológico, sería deseable que los materiales obtenidos en los años sesenta pudieran compararse con los que se extraigan en la actualidad.