Publicado por
josé javier esparza
León

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El invento del maligno

La Bestia es el título de una serie americana que puede verse en el Plus: la última que protagonizó el recientemente finado Patrick Swayze. Pero esa es una bestia metafórica, mientras que la que hoy nos ocupa es una bestia manifiestamente real: ese concursante de Gran Hermano que, según propia confesión, lleva una bestia dentro. Estas son las palabras literales con las que el inquietante sujeto explicaba la otra noche cierto conflicto con una compañera de encierro: «Yo soy así. Yo esencialmente soy así y hay una bestia parda dentro de mí que es así. Aún así, hay una realidad: el tabaco o el fumar anestesia un poco a esa bestia. No está todo generado por el tabaco. Si dijera eso sería un hipócrita. No, soy yo y tengo mi bestia. Y mi bestia es una bestia bestia. No la maté porque estoy acá dentro y porque la bestia no mata. La bestia es bestia pero tiene sus límites». La bestia se llama Gonzalo y es argentino. Esto es accidental. Su «esencia» se manifestó agarrando una silla y lanzándola contra una dama gallega que por allí merodea, lo cual también estuvo a punto de ser accidental. En la gala de ayer, jueves, estaba previsto que la dirección de Gran hermano tomara medidas contra la Bestia. Este servidor ha decidido hacer objeción de conciencia: me abstengo deliberadamente de volver a ver GH . Primero, por razones de higiene mental; después, por boicot activo a esta gigantesca estafa. Los mercaderes del GH , que saben mucho de su negocio, acostumbran a presentar este tipo de incidentes como inoportunos sucesos que sorprenden al programa en su buena fe, de modo que la productora queda ante el público como víctima de la maldad ajena. La productora suele reaccionar poniendo en escena una dura reprimenda contra el malvado e, incluso, forzando su expulsión del programa, de modo que la víctima deviene en justiciera y, por esa vía, se gana la adhesión de su público. Pues bien, creo que, dadas las inmensas tragaderas de nuestros congéneres, es urgente denunciar la enorme, ciclópea hipocresía de toda esta operación. La productora de GH sabe de antemano quiénes van a ser los concursantes; todos pasan antes por el tamiz de un equipo psicológico que retrata sus personalidades y, más aún, escoge a unos y descarta a otros precisamente en función de la rentabilidad que estos fulanos puedan ofrecer una vez puestos en pantalla. Es decir que a la bestia la han escogido sabiendo que era una bestia; por tanto, hay todas las razones del mundo para sospechar que está ahí porque es una bestia, y que la previsión de su bestialidad ha sido la causa de su elección. Y ahora, la pregunta decisiva: ¿Quién es realmente la Bestia en toda esta historia?

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