Entrevista
«Quiero suponer que León me recordará»
El cantautor argentino Andrés Calamaro, que actuará en el León Arena el 2 de octubre.
Aunque se sepa siempre de dónde es y de dónde proviene, el argentino tiene algo de River y de Boca (al menos, una camiseta), de Buenos Aires y de Madrid, de Los Abuelos de la Nada y de Los Rodríguez, de Bob Dylan y de Camarón de la Isla. En aquellos 90, Calamaro, indirectamente, revitalizó el orgullo musical malasañero, que por entonces languidecía. Hasta se apropió de un nombre tan ocurrente como a mano, como es el de Los Rodríguez. Pero fue un acierto que se fraguó poco a poco. Y con una modestia impropia de alguien que venía de su país con los deberes bien hechos. Allí era una incontestable estrella intergeneracional. Pero Andrés Calamaro se pateó los escenarios pequeños hasta que estalló Sin documentos , el disco y canción que los convirtió en grupo de referencia, y que corroboraron con Palabras más, palabras menos.
Desde aquellos inicios en España, hasta la fecha, Calamaro ha cruzado el charco en infinidad de ocasiones y ha multiplicado por su talento una excepcional colección de canciones que no tiene parangón con el resto de carreras de sus coetáneos. En solitario, en su segunda etapa, puede decirse que Honestidad brutal es su obra maestra, pero habría que pedirle permiso a Alta suciedad, El salmón, El cantante, Tinta roja, La lengua popular-¦ O a su último trabajo, Obras incompletas , una antología que retrata gran parte de lo mejor de Calamaro en una década.
Este 2 de octubre, en el León Arena, lo que se verá, será uno de esos conciertos que se definen con la frase: más te vale haber estado. Ahora que arrastra legión de fieles, después de aquellos inicios en España, en los que Calamaro, sensible y poético, decía: «Éramos tan pobres que dormíamos todos juntos y teníamos el mismo sueño para todos».
-”Ya que hablamos de su concierto en León, ¿es cierto que vivió al lado de la Casa de León en Madrid? ¿Conoce algo de esta tierra?
-”Lo que conocí del mundo fue tocando y ya canté en León otras veces. Con León nos conocemos, por lo menos quiero suponer que alguien me recordará en León.
-”Temas clásicos, temas recientes-¦ ¿Hay que poner diferentes acentos a las canciones según sean de una u otra época?
-”Me gustaría tocar mis canciones como si fuéramos The Who en Live at Leeds, todas.
-”Con su excelente último trabajo resulta que hay mucho material inédito. ¿Qué lleva a que esas canciones queden a la espera: su propia selección natural o la falta de espacio?
-”Gracias, ese es mi balance de mi ultima década de grabaciones, mi antología personal. Mis primeros discos, aquellos en donde yo participaba como pianista o cantor, se editaban en vinilos, Honestidad Brutal hubieran sido tres discos y medio, y El Salmón, cinco horas de música, a cuarenta minutos por lp ya me dirá usted si respetamos los formatos standard o no. Claro que con cuarenta minutos se puede presentar una obra maestra. Creo que hay que hacer música fuera de las rutas de navegación discográficas; la mentalidad discográfica podría alejarnos de la realidad por un instante.
-”En su presentación en Madrid estuvo Fernando Trueba. ¿De dónde sale mejor una canción? ¿De la conversación con un erudito tan grande como Trueba o Del par de minutos que uno puede hablar con el hombre del kiosco?
-”Se puede aprender mucho de don Fernando, es un verdadero entendido y un conversador apasionado y con sentido del humor. También hablo el idioma del pueblo y creo que mis letras tienen más de esquina que de enciclopedia. Sin embargo, me gusta mucho poder escuchar a los que saben.
-”La aventura de venir a España hace ya tantos años, ¿qué supuso para Andrés Calamaro? ¿Qué no hubiera pasado de no haberse venido?
-”Mucho de mi vida hubiera sido diferente. Quizás me hubiera concentrado mas tocando en Latinoamérica, que es un gran continente musical. Hace muchos años que también soy de acá. Es devastador tratar de suponer lo que no hubiera vivido, o lo que me perdí de vivir. Póngase usted en mi lugar.