Los patronos salvan, de momento, el legado de Claudio Sánchez Albornoz
La fundación que prosigue la labor del insigne historiador decide embarcarse en un plan de viabilidad a pesar del firme propósito de la Diputación de León de liquidarla
Imagen de la reunión que el patronato de la fundación mantuvo ayer en León.
Ya lo decía el ex secretario de la fundación, Nicolás Sánchez Albornoz -”hijo del célebre historiador-” antes del pleno del patronato, que tuvo lugar en la tarde de ayer en León: «La causa no está del todo perdida». Y de hecho no lo estaba, ya que finalmente los patronos decidieron rechazar una disolución que planeaban, sobre todo, las diputaciones de León y Ávila, y estudiar en profundidad su estado económico: la Fundación Sánchez Albornoz quedará en suspenso y será objeto de un plan de viabilidad con vistas a resolver la deuda contraída, que asciende a 220.000 euros.
La primera consecuencia de todo ello es que León no perderá el patrimonio de la fundación, que atesora después de una ardua labor de recopilación, y que podría haber acabado instantáneamente en manos del Ministerio de Cultura si los patronos hubieran acordado su desaparición. Así, tras el pleno se comunicó que el firme deseo del patronato es investigar las razones que han llevado a algunas de las instituciones a no pagar (el diputado Marcos Martínez explicó que Madrid adeuda 180.000 euros y que el Principado de Asturias 153.000, todo ello con fecha del 2008) y acordar la mejor fórmula para «reflotar» esta histórica entidad.
Horas antes de la reunión, la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, opinaba que la fundación «está en quiebra desde hace tiempo» y señalaba la injusticia de que su actividad tan sólo aportara a León un congreso bianual (el Congreso de Estudios Medievales), unas jornadas que, recordó, «cuestan 64.000 euros, mientras que la aportación anual de la Diputación es de 30.000 euros». Y continuaba advirtiendo de que se ha intentado que los patronos morosos abonasen su parte, pero sin éxito alguno, por lo que recomendaba «la liquidación, no disolución» del patrimonio de la misma.
«No seguiré poniendo dinero a una fundación que sólo ofrece a León un congreso cada dos años -”aseguró la presidenta de la Diputación-”. Nosotros lo haríamos por menos dinero y además, todos los años».
A la reunión acudieron tres familiares del gran historiador abulense (entre ellos Nicolás Sánchez-Albornoz, que fuera secretario de la fundación, aunque hoy continúa ligado a ella, tal y como está establecido en los estatutos), representantes de las consejerías de Cultura de Asturias y Castilla y León (estuvo el viceconsejero Alberto Gutiérrez Alberca) y de los departamentos de Cultura de las diputaciones de Ávila y León (acudió el diputado leonés Marcos Martínez Barazón, presidente actual de la fundación), amén de otros expertos e historiadores.
Por parte de la familia, se confía en que el año que viene la fundación pueda continuar su labor y se retome la celebración del Congreso de Estudios Medievales, que este año faltó a su cita. «Debatiremos hacia dónde queremos que camine la fundación», comunicó su hijo.
La fundación fue creada en el año 1984 a instancias de las diputaciones de León y Ávila y del gobierno asturiano. Posteriormente se unieron al patronato, en 1986, las comunidades de Madrid y Castilla y León.