«Trampa para pájaros» abrirá hoy la temporada teatral del Auditorio
La representación, protagonizada por el actor Manuel Bandera, escenifica un duelo entre dos hermanos enfrentados por sus visiones contrapuestas de la vida

Imagen de uno de los momentos de la puesta en escena.
Dos hermanos separados por las decisiones a las que la vida les ha forzado. Este es el leit motiv de Trampa para pájaros, la obra que hoy abre la temporada teatral del Auditorio. La pieza, protagonizada por Juan Alberto López y Manuel Bandera y dirigida por José Luis Alonso de Santos es un drama político, familiar y personal de un veterano policía.
Mauro y Abel son dos hermanos con dos trayectorias profesionales y vitales bien diferentes: mientras que el primero se convirtió en policía bajo los preceptos de un padre militar y con ideas conservadoras, el segundo se hizo pianista yendo un poco a contracorriente de la opinión familiar. Sin embargo, ahora Mauro se encuentra en la calle y defraudado por el sistema político que le amparaba y, a esto, se le une una ya deteriorada relación con su mujer: Mauro ya no aguanta más su mala suerte en la vida y decide atrincherarse en la casa familiar rodeado de fotos, muebles y recuerdos del pasado, pistola en ristre a punto de cometer una locura. Mientras su hermano, mujer y compañeros de la profesión intentan persuadirle.
El texto muestra a personajes marginados especiales: las personas que se han quedado estancadas en una ideología dominante en otros tiempos. Son los protagonistas del conflicto constante que las fuerzas en pugna del progreso y el retorno originan en su camino. En el conflicto personal de Mauro se une, por un lado, la psicosis del que se siente amenazado en su vida diaria: en este caso aparece el problema del terrorismo, que le hace temer por cada movimiento que hace en su vida diaria, y por otro lado se refleja la relación tensa y conflictiva que ha llevado siempre con su hermano, al que trataba con desprecio y del que, ahora siente celos por haber realizado su sueño libre de presiones familiares.
La obra se divide en cuatro escenas: en la primera aparecen los dos personajes y se plantea la desesperación de Mauro ante su precaria situación y salen a la luz el resentimiento entre los hermanos al recordar su conflictiva relación en la niñez; en la segunda, hablan de la relación con sus padres y de los compañeros del trabajo de Mauro; en la tercera, el conflicto se extiende a Mari, la mujer de Mauro; y, finalmente, en la cuarta escena se produce el desarme de Mauro pero con un final ambiguo que pasa a la interpretación del lector. Mauro es el reflejo de una generación más conservadora que, en un momento de cambio sociopolítico no sabe adaptarse a las nuevas circunstancias.
El autor, José Luis Alonso de Santos, bien conocido en la escena teatral española -”no en vano, es director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico-” se caracteriza por reflejar, la mayor parte de las veces con un aire melancólico pero esperanzador, a personajes marginales