Entrevista
«El Musac inicia un etapa autocrítica en la que tendrá que repensar muchas cosas»

Agustín Pérez Rubio en una de las salas de reuniones del museo.
Libre ya de la coletilla «en funciones», Agustín Pérez Rubio lidera un proyecto para el Musac que, si bien dentro del espíritu con el que se puso en marcha, encara un nuevo rumbo cuya vocación persigue convertir al museo en el think tank, en el soporte intelectual del arte contemporáneo de la comunidad.
-”Se habla de continuidad, pero tras presentar su proyecto se ha visto que va a haber muchos cambios desde todo los puntos de vista, incluso desde el conceptual.
-”He tenido muy en cuenta lo que ya habíamos construido para ampliarlo, ver qué hacía falta, mirando hacia atrás y hacia adelante. En ese sentido, es continuista. Yo no quiero aislar los siete años de trabajo que hemos recorrido y que son muy positivos. Ahora bien, dentro de la estructura va a haber un cambio que se va a notar en el tipo de piezas que se van a adquirir, en la programación... pero con la voluntad y el espíritu con el que nació. Yo no voy a hacer exposiciones revisionistas de los años sesenta, ni voy a cambiar las cosas para que el Musac se covierta en un museo sólo local o sólo internacional. Hay una estructura hecha, pero va a haber un cambio bastante profundo desde el punto de vista del discurso, que será más crítico y social.
-”El museo se va a repensar
-”Sí, y va a tender en la autocrítica.
-”Una de las novedades que recoge el nuevo proyecto es el de revisar la colección y adquirir piezas que la completen, tanto desde el punto de vista temporal como geográfico.
-”Hay que sentar unas bases de la colección y en esta tarea quiero estar implicado de manera especial, reestructurarando el 89 como una base primordial de la colección. A partir de ahí, iremos ampliando los artistas nacionales y abriremos esas nuevas adquisiciones a los artistas que pasen por el Musac y a los nuevos territorios, como Latinoamérica, África, Oriente Medio y países del Este. Es importante hacer una investigación para ver qué artistas, que hasta ahora pueden haber estado olvidados, pueden incluirse en la colección.
-”¿Quiere decir con esto que la colección está coja?
-”No, en absoluto. Lo que ocurre es que, debido a las circunstancias en las que nació, el museo no tiene una perspectiva histórica. Desde 1989 hasta el 2009 son veinte años. La impronta que se quería dar al Musac era de un museo joven y novedoso. Eso va a seguir siendo así. Vamos a continuar teniendo artistas actuales, que están en proceso, pero también vemos que es importante hacer hincapié en el arte a partir del 89, sobre todo desde el punto de vista de la colección. Las líneas conceptuales que tienen que ver con los principios de esos años se echan de menos en el museo después de siete años de adquisiciones.
-”O sea, que la perspectiva desembarca en el Musac
-”Claro que sí. Lo interesante de mi proyecto memoria era precisamente eso: ser consciente de dónde está el museo, qué hemos ganado y cuáles son los huecos que hay que llenar, los parámetros que hay que atender y completar.
-”¿Ya se sabe, por ejemplo, qué artistas hispanoamericanos necesita la colección?
-”Esa ha sido una labor de los últimos dos años, durante los cuales se ha hecho un estudio riguroso del contexto hispanoamericano. Nuestra voluntad es presentar los resultados de esta investigación en el quinto aniversario del museo, durante en la exposición del 30 de junio del próximo año. Somos conscientes de que no se puede tener todo lo que se quiere, pero hemos hecho un esfuerzo importante.
-”¿Y en cuanto a África?
-”Ya hay dos proyectos en marcha. Uno del artista africano, Georges Adeagbo, y otro del libanés Akram Zaatari. Ambos son importantes porque hablan de realidades político-sociales muy diferentes, si bien el compromiso de ambos con su propio continente y cultura es muy intenso. En el caso de Georges Adeagbo, a través de un imaginario literario, discográfico y publicitario muy particular, que revela la realidad del contexto africano. En el de Zaatari, se revelan cuestiones como la diferencia en un territorio que ha estado sumido en la confrontación y la guerra. Creo que ambos son dos artistas que política y socialmente tienen un compromiso muy fuerte y es una de las maneras, de las líneas que queremos seguir en la colección a partir del 89, con la caída del muro de Berlín y la guerra de los Balcanes.
-”Uno de los problemas más graves a los que se enfrenta el Musac es el recorte presupuestario. Este año no se ha comprado nada. ¿Ocurrirá lo mismo en el 2010?
-”No lo sé, yo no conozco los presupuestos. ¡Ojalá! Lo que ocurre es que desgraciadamente todo parece indicar que el 2010 no será un buen año desde el punto de vista económico. No obstante, el Musac va a estudiar cómo seguir adelante con los acuerdos que ya tenía con los artistas e intentar ampliar los fondos.
-”¿Se buscarán patrocinadores?
-”Éste es un camino lento. Es verdad que me gustaría abrir la institución a sponsors y entidades públicas y privadas, para que éstas puedan donar obras a la institución, pero siempre que el comité de adquisiciones crea oportuno que esa pieza tiene un sentido un y discurso que se adecúa a las líneas de la colección y a las nuevas líneas por las que apostará el museo.
-”¿Se ampliarán las temporadas expositivas o nos quedamos sólo con dos?
-”En el 2010 va a ser imposible. Vamos a cruzar los dedos para que en el 2011 pueda ser. No obstante, el próximo año habrá cuatro exposiciones en el Laboratorio 987, y serán mucho más dinámicas y abiertas. Además, el espacio Vitrinas contará con tres proyectos y se harán muchísimas más actividades, más talleres de artistas... y la propia exposición de los artistas vascos será una mezcla. Será un taller y una exposición con dos inauguraciones. La exposición, que se presentará el día 20 en León, el día 21 en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca y el 22 en la de Pontevedra, cambiará. Lo que nos gustaría sería dotar de toda una serie de actividades que revitalicen todo el concepto alrededor de una exposición.
-”¿Se iniciarán contactos con la Universidad para generar sinergias que hagan posible, quizás, en el futuro crear una escuela de Bellas Artes?
-”Mi propósito es crear acuerdos con las universidades, por supuesto con la de León, para que la concepción del museo genere educación para todo el mundo, pero subiendo ya el nivel intelectual. Se ha hecho un proyecto a cuatro años que ha tenido éxito, que ha conseguido que la gente haga suyo el Musac. Ahora lo que se necesita son acciones que aumenten el valor intelectual y las herramientas críticas del público. ¿Cómo? A través de actividades transversales con diferentes departamentos, con distintas instituciones y personalidades. Queremos tender puentes y que la relación con la Universidad sea un boomerang.
-”¿Se incrementarán las relaciones con otros museos?
-”Hay dos proyectos en marcha: una exposición temporal que se coproducirá con otra institución europea y, a nivel de seminarios, dos propuestas con organismos españoles. También he recibido un primer y tímido acercamiento de una institución suiza para una exposición de la colección allí.
-”Otro de los proyectos es un archivo de creadores de Castilla y León. ¿Tiene sentido hacer del localismo una tipología artística?
-”Tiene sentido porque hay artistas muy buenos, con trayectorias muy personales, algunas veces fuera de este contexto, que no es fácil, y hay que darles un apoyo. También a través de las becas, de las exposiciones, tal vez a través del Laboratorio. Hay que dar visibilidad a estos artistas y el archivo remitirá además a la programación y a la colección. Cuando los profesionales comiencen a escoger a los artistas, el museo va a ser más consciente de qué estaba pasando en Castilla y León a partir de 1989 y quiénes son los nuevos valores. Eso va a revertir en la propia institución, al menos, es lo que espero.
-”¿Fue una idea teledirigida desde la Fundación?
-”En absoluto. Surgió a partir de una conversación entre Tania Pardo (responsable del Laboratorio 987) y yo. Le dije que creía que debíamos comenzar a prestar mayor atención al contexto de Castilla y León porque hay mucha gente que ha quedado descolgada y habría que darle visibilidad. Estoy seguro de que ésto sólo es un primer paso. A partir de ese momento, nos plantearemos si tiene sentido exponer la obra de algunos de ellos, si podemos invitarles para que realicen otro tipo de proyectos, si su trabajo merece que publiquemos un libro sobre su obra, en fin... De lo contrario, el Musac corre el riesgo de convertirse en un platillo volante en mitad de ningún sitio.
-”Puede que se generen demasiadas expectativas.
-”El Musac no es la gallina de los huevos de oro. Es decir, no podemos ni comprar a todo el mundo ni dar cientos de becas, ni apoyar a todos. Lo primero que hay que saber es que es necesario tener una calidad en el discurso y en el trabajo. A partir de ahí, lo que se pretende es crear una microhistoria acerca de lo que ha pasado aquí para descubrir cómo podemos ayudar. El Musac va a invitar cada año a cinco críticos de arte y comisarios, y cada uno de ellos aportará cinco nombres de artistas que pasarán a formar parte del archivo. Al año siguiente, lo mismo, y así sucesivamente. Se trata de hacer una «ficha» de cada uno de los creadores elegidos. Con este archivo se podrán hacer investigaciones, servirá como herramienta, y a partir de ahí saldrán proyectos, nuestros y de otras instituciones. Yo no seleccionaré, desde luego, y no es un proyecto que yo terminaré. Se trata de una iniciativa a largo plazo de figuras fundamentales de la historia del arte de la comunidad. ¿Cuál será el resultado final? No lo sé. Creo en la lógica, en la profesionalidad y en las buenas maneras, pero nunca me adelanto al final del pasillo. Me gusta seguir la lógica de las cosas.
-”¿Podría servir para generar nuevas iniciativas universitarias?
-”Por supuesto. Por ejemplo, proyectos de investigación. Hace bien poco, la consejera ha firmado la Cátedra de los premios castilla y León de las artes. Es una herramienta, una plataforma, un manual de la historia del arte contemporáneo en Castilla y León. Este es un proyecto historiográfico, documental, que no implica que esos artistas vayan a ser expuestos. Lo normal, no obstante, es que ese archivo genere otro tipo de actividad en el museo.
-”¿Se pretende crear una identidad artística?
-”Las obras de arte no tienen especificidad. Hay artistas que sí, que trabajan con historias y contextos concretos. Vamos a ver qué pasa. Yo no pretendo crear una marca sino generar una conciencia de memoria histórica y aglutinarla dentro de un territorio. Somos una comunidad que aboga por tener sus artistas, no para crear marca sino para que de ese proyecto salgan actividades que generen pensamiento y debate. Hay que ser consciente del territorio y de las necesidades que existen. Ya he hablado con Seacex para que incluyan este archivo en el que está realizando de artistas españoles.