Delibes al recibir la medalla de oro de la Junta: «Demasiado metal para mí»
El presidente Juan Vicente Herrera le impuso la máxima distinción de Castilla y León al escritor vallisoletano, de 89 años de edad, en su domicilio

Juan Vicente Herrera, ayer, con Miguel Delibes en su domicilio de Valladolid.
Miguel Delibes recibió ayer lunes la Medalla de Oro de Castilla y León. Esta distinción, que sólo tienen Don Juan de Borbón, Adolfo Suárez, Félix Rodríguez de la Fuente, Tomás Pascual y los Reyes de España, fue concedida por el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, en su propio domicilio de Valladolid, porque el autor de El hereje continúa teniendo una «delicada salud de hierro».
Sin embargo, Miguel Delibes, a sus 89 años de edad, sigue conservando una lucidez extraordinaria y la fina ironía que le ha caracterizado durante toda su vida, como lo evidencia una de las anécdotas contadas por su hija, Elisa Delibes de Castro. Ella desveló que la víspera le preguntaron si estaba nervioso por la concesión del Premio, y él contestó: «Si nervioso es estar jodido, sí estoy nervioso». Su hija aseguró que recibió la Medalla de Oro «con mucha ilusión» y que, a pesar de que tiene el Premio Cervantes o el Príncipe de Asturias entre el elenco de reconocimientos, se mostró muy agradecido. Otra frase glosa su humildad y su sentido del humor. «Demasiado metal para mí; no sé si podré con ellos», dijo el creador literario, que el próximo día 20 recibirá otro galardón, la Medalla de Oro al Mérito Turístico del Gobierno de Cantabria. El pasado mes de julio fue declarado Hijo Adoptivo del municipio cántabro de Molledo, donde ambientó El Camino , editada en 1950.
El presidente de Castilla y León afirmó que le encontró «muy contento, con una cabeza privilegiada, estupendo» y muy interesado por la actualidad, como lo demuestran los comentarios que realizó tras ver el partido de fútbol entre España y Argentina. «Me he encontrado con una persona completamente al día y, especialmente, en la información deportiva», añadió Juan Vicente Herrera. Para el presidente castellano y leonés una de las virtudes del escritor de Los santos inocentes , además del manejo de las letras, es la conexión con la naturaleza y los personajes que ilustran la dignidad humana, así como su actitud crítica.
Herrera le ha expresado «el afecto, cariño, reconocimiento y admiración» de todos los castellanoleoneses y se ha despedido del escritor con «un abrazo, dos besos y el deseo de que Dios le siga iluminando».
El narrador vallisoletano, cuya obra acumula los principales galardones de las letras hispanas -”incluido el Premio Cervantes (1993)-”, recibió el pasado julio el título de Hijo Adoptivo de Molledo (Cantabria), donde se inspiró y ambientó una de sus novelas más editadas, El Camino (1950). En 1993 recibió la Medalla de Oro de la Provincia de Valladolid y en 1999 la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo que le entregó el entonces ministro Manuel Pimentel.