Entrevista
Mítines
La actriz Olivia Molina, protagonista de «Un burka por amor».
El invento del maligno
E l colegio mayor San Juan Evangelista de Madrid, alias El Johnny, contaba con una de las mejores programaciones cinematográficas de la España de los 70. En ocasiones, poco después de iniciarse la proyección, un grupo se aupaba al escenario y pronunciaba, iluminado por el proyector, la palabra clave: Compañeros . El mitin político había comenzado. Eran otros tiempos. La política se hacía con riesgo. Cortada la película e iniciado el discurso, lo siguiente era esperar las sirenas de los grises e iniciar la desbandada. Pero el mitin estaba hecho. Se había denunciado la situación, lanzado las proclamas y levantado el ánimo de lucha de los asistentes .
Las reglas ahora son otras. El mitin se realiza para salir en la edición dominical de los noticiarios televisivos. Su estructura, su parafernalia, las frases de los oradores, sus imágenes y sonidos están pensados para aparecer en televisión. El público ya no tiene que ser cautivado en la sala. Son simples parroquianos convencidos, convertidos en figuración distinguida para la ocasión. Ya no se corea un himno para el remate, suena por megafonía la sintonía del partido y la cámara, la -˜cabeza caliente-™ aupada en una grúa, retrata el espacio abarrotado, con banderas al viento y aplausos atronadores. ¿Dónde he visto ya esto?
Para que no dejemos de mirar, la maquinaria electoral de ZP ha decidido cambiar el estilo del mitin. El espacio tiene ahora más aire y dimensiones de estudio de grabación, los marcadores con el nombre del líder, las pantallas digitales en acción, alfombra roja y la banda del late show trasplantada al escenario político. Lo importante es sacar unas buenas tomas. Algunos líderes se sientan en las gradas para hacer de pueblo-público y entrar en el contraplano del montaje. Va a resultar que el mitin se ha hecho género de televisión. Acabada la política, queda este elemento salvador: el formato político de televisión. Con un guión escueto, inteligible y, claro, un buen actor.