Publicado por
josé javier esparza
León

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El invento del maligno

E l 7 de diciembre conoceremos uno de los secretos mejor guardados de la televisión española: la identidad del malo en El internado , el serial de terror adolescente de Antena 3. El internado es un perfecto ejemplo de serie comercial donde la historia queda puesta al servicio del «impacto» en el público. Tal y como va esto, no me extrañaría que El internado girara hacia argumentos cada vez más paranormales. De momento ya hay un hombre lobo. ¿Por qué no, en breve, un vampiro? El momento es el idóneo, después del éxito ininterrumpido de la serie librera Crepúsculo .

Habrá que escoger bien el cásting y, sobre todo, no equivocarse en la identidad del repertorio. Luna nueva ya ha demostrado que cualquier excusa -”por ejemplo, un mínimo rasguño en la sien-” sirve para que el protagonista masculino se despoje de la camisa y luzca torso para admiración de las fans. El internado , siempre sensible a este tipo de recursos, no puede dejar que la oportunidad se escape. Ante todo, habrá que evitar que el personal se marche a labores más nobles.

En Sin tetas no hay paraíso ya saben que no seguirán contando con Amaia Salamanca: la bella protagonista deja el culebrón narcomamoplástico y se marcha al teatro, a ser actriz de verdad. Ahora estaba representando en Madrid nada menos que La marquesa de O , de von Kleist. Pero, un momento: ¿Acaso una actriz de televisión no es «actriz de verdad»? Pues sí, pero se ve que no en todos los casos, y ahí es donde está el problema. También Adriana Ugalde deja La Señora , quizás harta de poner siempre la misma cara de resignado sufrimiento, y busca otros horizontes profesionales. Es interesante, porque la tele da de comer a muchos actores.

Para una industria como la española, relativamente pequeña, la televisión es un seguro de subsistencia. Sin embargo, deja mucho que desear como plataforma de realización profesional. La gran mayoría de los actores ve la tele como algo que hay que hacer para comer, pero su corazón está puesto en el teatro -”una disciplina que, para el público, se ha convertido en afición minoritaria-” y en el cine. Cualquier día veremos a Ana de Armas (tomar) dejar El internado para representar a Sófocles.

A todo esto, ese anuncio del 7 de diciembre, la revelación del gran secreto de El internado , puede demorarse una semana más. ¿Por qué? Porque el 7 de diciembre cae en medio de un puente, así que es perfectamente posible que la cadena, por razones de audiencia, decida retrasar el acontecimiento.

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A lo mejor son estas cosas las que hacen que los actores no terminen de ver con ojos enamorados su trabajo en la televisión.