Diario de León
Publicado por
josé javier esparza
León

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El invento del maligno

No sabe usted la ilusión que le hace a uno que le obedezcan en Jolivú, que es como hay que decir Hollywood cuando de la tele se trata. ¿Por qué sacamos pecho hoy, como si no lo hiciéramos suficiente de ordinario? Pues porque la cadena madre de Flashforward, esa serie de ciencia-ficción que está emitiendo Cuatro, ha decidido suspender el rodaje. Aquí llevamos semanas diciendo que Flashforward se ha agotado. Es una serie estupenda, de excelente realización técnica, planteamiento originalísimo, interpretaciones notables y, en fin, todas esas cosas que hay que tener para merecer buena calificación. Pero, precisamente por sus virtudes, los productores han debido de pensar que la moneda de oro que tenían en la mano podía estirarse hasta el volumen de tres lingotes, y ahí han resbalado de manera evidente. Desde hace semanas, el guión de Flashforward da vueltas sobre sí mismo sin ir a ningún lado. Resultado: la historia pierde sentido y el público la abandona. Pues bien, se ve que los cerebros de la cosa en los States -”o sea, los jefes de la ABC-” han constatado lo mismo, y de ahí su decisión: dar un descanso a la serie para que los guionistas reflexionen y mantengan la calidad. ¡Un guionista reflexionando! ¿Se da usted cuenta? Uno ve cosas como Física o Química, y el tropo parece una contradicción en sus propios términos. Por ahí fuera, sin embargo, los guionistas sí reflexionan, y tal es la tarea impuesta a los que escriben Flashforward. La cuestión de fondo es ésta: en literatura, hay cuentos, nouvelles, novelas cortas, novelas largas y novelones por episodios. Cada género tiene su estilo y a cada historia corresponde un género. Convertir en novelón por episodios una historia más apta para un cuento es una locura. Sin embargo, en la tele, las presiones comerciales obligan a estirar los relatos aunque ya no haya nada que contar. Eso es lo que le ha pasado a Flashforward . Aunque, quizá, quien tiene que reflexionar aquí no es el guionista, sino el productor que quiso convertir este excelente cuento en una novela interminable.

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