Reportaje | marcelino cuevas
Chillida peinó la niebla
Cerezales dedica una muestra a la obra gráfica del genio vasco
La Fundación Antonino & Cinia recibió a numeroso público.
La vega del Porma amaneció el sábado embozada en la niebla. El hermoso paisaje leonés se difuminaba en grises y no circulaba ni una sola ráfaga de viento que evocara la obra genial de Eduardo Chillida. Pero nadie faltó a la cita con su exposición en la Fundación Cerezales Antonino y Cinia de Cerezales del Condado.
A lo largo de la gran vía de los cipreses y el agua se percibía, entre la brumosa atmósfera, la inquietante danza luminosa de los faros que anunciaban la llegada al pueblo de una larga caravana que tenía una ineludible cita del el arte. Nada menos que treinta y dos obras gráficas y cinco libros ilustrados del escultor vasco conforman una muestra que será un gran regalo navideño, un aliciente más para visitar el pueblo donde tanta importancia tiene su espectacular Belén.
Eduardo Chillida (1924-2002) inició la creación de su obra gráfica en 1959, y esta faceta tuvo una gran importancia dentro de su obra, fue un magnífico complemento a su escultura. La exposición de Cerezales, con el título Chillida, obra gráfica , supone un recorrido, mínimo pero muy representativo, de lo que fue su actividad desde los años 70 a los 90 en esta materia. Así, se pueden contemplar algunas de las técnicas que utilizó el artista en su producción, como aguafuerte, aguatinta, punta seca, xilografía, serigrafía y gofrado. Al mismo tiempo, se exhiben obras que muestran las investigaciones formales y técnicas de experimentación muy interesantes por parte del artista, nacido en San Sebastián. Aparecen además cinco libros del artista en los que se presenta el diálogo entre Chillida y los autores con los que trabajó de forma directa o en los que se inspiró.
La muestra ha sido posible gracias a la colaboración de coleccionistas privados de León, Madrid, San Juan de Luz (Francia), Oviedo y, especialmente, de la Galería Caja Negra de Madrid. Cerezales, que ya se ha convertido en una referencia cultural dentro de la provincia leonesa, recibió, no sin asombro, el colorido cortejo vestido de fiesta, en el que artistas e intelectuales compartieron el espacio de la Fundación con los habitantes del pueblo que preside con ejemplar criterio Marceliano de la Varga. Fue un gran día para la cultura, una hermosa fiesta en la que un pequeño lugar leonés abrió sus brazos a la obra de uno de los artistas más importantes en el arte internacional del siglo pasado.