Manuel Borja dice que Hirst no tendría cabida en el Reina Sofía
Manuel Borja-Villel apuesta por el riesgo,s después de su llegada a la dirección del museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel hace balance de logros y carencias y apuesta por el riesgo. Su revolución sigue en marcha y, más o menos, la mitad de lo que se propuso está hecho. Ha reordenado la colección, ha aumentado las visitas hasta los 2,1 millones con los que espera cerrar el año -”600.000 más que en 2007-” y, por fin, cuatro años después de la inauguración del nuevo edificio de Nouvel podrá disponer de los nuevos almacenes donde se guardarán los tesoros no expuestos del museo. Pero Borja-Villel se enorgullece, sobre todo, de la nueva filosofía que ha impuesto en el museo en la que «el riesgo prima sobre lo conocido». Dice sin complejos que la colección del Reina es «mejor» que la de la Tate Gallery que comanda en Londres Vicente Todolí y no se muerde la lengua para explicar que un gurú del arte contemporáneo como Damien Hirst «no tendría cabida en este museo».
«Toda obra de arte tiene algo de inasible. No puede asimilarse plenamente a Mallarmé. Puedes banalizar a Miró. Pero la trasgresión se ha convertido en algo planificado para vender; y eso es exactamente lo contrario de lo que tiene que hacer una institución pública», se explica el director del Reina.
1397124194 Minoritaria. Con su revolución encaminada, asegura que «en cinco años la del Reina será una colección sustancial si seguimos por el camino que nos hemos marcado, y que no es sólo el del Guernica y del de Julio González». Y es que Borja-Villel asume las críticas apostando por «la innovación, el riesgo y lo desconocido». «Con la colección encaminada, hemos de seguir los pasos propuestos, que muchas veces son lo contrario de lo habitual y lo trillado». «Es momento de apostar por el riesgo y estamos convencidos de que se puede ganar la batalla con una programación minoritaria», asegura. El incremento de las visitas y el salto de los 1,5 a 2,1 millones en dos años «supone un aumento sustancial que muestra que es posible otra apuesta y que el riesgo, la innovación y lo desconocido pueden ganar la batalla a la marca y a lo conocido», insiste.