Reportaje | pacho rodríguez

Elogio de la trashumancia

El leonés Manuel Rodríguez Pascual habló en Madrid en la Real Academia de Ciencias Veterinarias de la trascendencia social y cultural de la trashumancia

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León

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Cuando parece que lo importante es ser capital de algo, si se mira hacia atrás, León fue, en cambio, referencia del medio rural, que es mucho más, porque era el sustento y gran activo socioeconómico y productivo español.

Eran otros tiempos: «León tenía los mejores pastos. Y las mejores cabañas de España se pegaban por venir a los pastos de León, porque eran los más finos, los más demandados. Eran los de la montaña, que eran los más cotizados, porque los que se conocen con el nombre de sobre calizas resultaban ser los más nutritivos». Así lo explicó en Madrid, en la Real Academia de Ciencias Veterinarias, Manuel Rodríguez Pascual, leonés, veterinario e ingeniero técnico agrícola, experto en la materia y técnico del Instituto de Ganadería de Montaña, con sede en Grulleros, que pronunció una conferencia dedicada a la trashumancia.

Y de hecho, según señaló Rodríguez Pascual, que ha estudiado la trashumancia desde la investigación y desde la práctica directa sobre el terreno, «la lana leonesa era la que marcaba la pauta en los mercados internacionales. Al menos hasta 1815, cuando empieza a cotizar la lana sajona, que es, precisamente, cuando comienza a concretarse el declive de la Mesta».

Por esa importancia, el investigador leonés deja traslucir y pone sobre la palestra la necesidad de rescatar los valores de la trashumancia. En la que León, junto a Soria, Segovia y Cuenca, como partidos más importantes e influyentes, era referencia. Y toda esta reivindicación de la trashumancia, junto a los prados de siega y los puertos de montaña, traspasados a la actualidad, cobran el valor de rescatar lo que de negocio quede, pero, casi más importante, la aportación como protección del paisaje, como efectivo ahuyentador de incendios o desde el fomento de la población en el medio rural.

1397124194 Desde el siglo XIII. Según explicó Manuel Rodríguez, la trashumancia tiene un valor intrínseco, pero que afecta a toda la sociedad. Y en cierta manera propone el rescate de la profesión de pastor. «Hay que mantener los sistemas tradicionales, mejorados con los avances, conocimientos y tecnologías. Y hay que darle su importancia a los pastores, desde la dignificación de la profesión, y porque, además de ese derecho, aportan un conocimiento empírico único. Tal vez, con la crisis se ponga en valor que en España el medio rural es fundamental», indicó Rodríguez.

Y el tiempo, el de antes y el de ahora, le da la razón al veterinario leonés, que cuenta con estudios según los cuales la trashumancia como actividad organizada aparece documentada desde el siglo XIII. Y que se mantiene casi hasta entrado el siglo XIX: «Hay actividades documentadas de viajes de León a Extremadura, de 30 días de duración en épocas muy antiguas. Y en tiempos más recientes, hay que tener en cuenta que en los pueblos casi eran ellos solos los que salían de la zona».

La importancia de León en esta materia cuenta con datos tan reveladores como la celebración de la fiesta de la chanfaina en Fuente De Cantos, un pueblo extremeño, lo que da prueba de la intensidad del intercambio cultural entre las gentes, más allá del mero hecho de traslado de ganado. Y a todo esto, aunque Rodríguez Pascual considere satisfactorio ese homenaje anual que llena de ovejas la Cibeles de Madrid, en la fiesta de la trashumancia, el experto leonés desearía pasar de la anécdota y entrar en profundidades reales que eviten contradicciones. Ya que, según explicó, sería mejor potenciar el sector, para hacerlo rentable, más que mantenerlo a expensas de subvenciones europeas; como en otros países, porque paradójicamente hay cierta consciencia de la importancia de su función.

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Al menos, lo que sí está reconocido es la rentabilidad social y medioambiental. Y que aunque fue tradición, romance, leyenda, cultura o gastronomía, también creaba negocio y puestos de trabajo. Hasta que el comercio internacional que importa corderos acaba con la trashumancia. Que resulta ser un bien de interés general. Por los siglos de los siglos. Mientras haya monte. Siempre. Ese es en definitiva el elogio de la trashumancia. Hecho desde Madrid, en la palabra sabia de un leonés que pisa con respeto la montaña de Las Salas.