De los sexy boys a Alicante, pasando por la caja de puros de Ciudad Rodrigo

El «Caso Galarraga» fue una triste noticia para el deportivismo con relieve nacional.
La historia de la Deportiva está salpicada de momentos alegres, de otros curiosos y también de los tristes. Quizás los más viejos del lugar recuerden más anécdotas y a muchas más personas que las nuevas generaciones. Desde el último ascenso hasta aquí nos faltan algunos de los de siempre, como Modesto, Agudo o Mazolas. Pero también en los últimos años otra gente ha venido por detrás para tratar de cubrir huecos imborrables. Como imborrable es la Historia; una historia muy intensa. La de la Deportiva ha cambiado mucho en poco más de una década y media. Ha pasado de ser un equipo casi denostado por la ciudad a ser «el faro que guía a la misma», como dijo hace unos años un entrenador del equipo. Se ha pasado del «¡Qué valor tienes para ir a ver a la Ponferradina contra el Tartajos o el Tardajos ése!» al «no entiendo cómo no te haces socio de la Deportiva».
En 1994 se organizó una fiesta con los archiconocidos sexy boys, una forma desesperada para tratar de sacar a flote a un club que se hundía. En plena recuperación, el «Caso Galarraga» en 1997 fue otro hiriente rejón a un toro que trataba de levantarse. La llegada del siglo XXI y sobre todo la segunda mitad de su primera década ha convertido al equipo en un referente conocido a nivel nacional. El ascenso a Segunda División en Alicante fue el culmen a un ascenso imparable que aún prosigue.