fútbol. despedida en la cultural
Jito carga y se marcha de León
El delantero de la Cultural y máximo goleador del equipo se despide del club y critica a Dionisio Elías, contra quien corean insultos los seguidores del futbolista
Un grupo de aficionados aclama a Jito ayer, tras la rueda de prensa en el Hostal San Marcos en la qu
El tie mpo de Jito en León se acabó ayer. El gran goleador de la Cultural se va. El futbolista adorado por la afición, el hombre al que la grada convirtió en mito durante una temporada, no estará más en el Reino de León.
Lo proclamaba, por delante de él, su camiseta. «Fuck the clock». Que se j... el reloj. O hago lo que quiero, en traducción libre. ¿Escogió su vestimenta a propósito?
En la puerta del Hostal San Marcos, un grupo de jovencísimos aficionados de la peña León Rampante proferían otros insultos, estos a voz en grito, contra Dionisio Elías, al que acusan de todos los males del club. Lo hicieron a la entrada y a la salida del futbolista, para asombro de los turistas congregados en el entorno de la joya isabelina.
Juan José Silvestre Jito , 29 años, 29 goles con la Cultural, una temporada en León, educado en la Masía junto a algunos de los elegidos por Pep Guardiola para hacer grande el Barça, convocó a los medios de comunicación a una rueda de prensa en el San Marcos. Lleno total.
Jito escogió el lugar de las grandes celebraciones leonesas, el espacio preferido por políticos, mandatarios, ministros y presidentes de Gobierno, para dar a conocer él también sus planes. En el Hostal, el lugar favorito de la ciudad para celebrar bodas, escenificó su divorcio de la Cultural. En la Sala Capitular del San Marcos anunció que capitulaba.
Entre focos, luces y flashes. Entre piedras preñadas de historia e historias. Entre tapices, pisando alfombrones, el ya ex delantero culturalista relató con detalle sus últimas y amargas horas en un club al que dijo amar. Y se emocionó al asegurarlo.
Se sentó ante los micrófonos y leyó un breve y estructurado mensaje.
«Muy a pesar mío y de mi familia, no seguiré en León», comenzó. Era lo esperado.
«Quiero decir que no han existido problemas ni de contrato ni económicos porque el club no me ha hecho ninguna oferta». Y, a continuación, relató las conversaciones mantenidas con el consejero Dionisio Elías y el secretario técnico Luis Mezquita desde el miércoles pasado hasta ayer. «Elías me pidió que esperara unos días y me prometió que el lunes me pondría sobre la mesa un contrato por tres temporadas». Pero ayer, denunció Jito, Elías ni le descolgó el teléfono. Sólo Mezquita se ha despedido de él.
«Me marcho sabiendo que volveré a la ciudad de León con la cabeza muy alta». Y luego, aún más emocionado, citó a tres de sus nuevos amigos en la ciudad y a la afición de la Cultural. A los primeros les agradeció «que me hayan hecho sentir un leonés más», a los segundos: «Que me hayan hecho sentir un ídolo».
Y concluyó: «Hasta siempre, ¡aúpa Cultural!». Recibió un sonoro y cerrado aplauso de los aficionados que se habían congregado allí y de alguno de sus antiguos compañeros, con quien se fundió en un abrazo.
Luego, a preguntas de los periodistas, concretó su malestar contra los directivos del club. De Dionisio Elías: «Puedo decirle a la cara que me ha mentido». O: «En la Cultural el que manda es él». O, aún más: «No había nadie más que mandara, es un club con vacío de poder. No sé si porque estaba sometido a la Ley Concursal o por la enfermedad de Domingo Cueto, pero era así».
Después, se defendió de las insinuaciones vertidas contra él por directivos culturalistas en algunos medios de comunicación, y que ayer desmintió a este periódico el propio Elías, que le calificaban de ser un «contaminador», un «elemento distorsionador» de vestuarios
«Si un sólo jugador de este vestuario lo confirma, dejo el fútbol», dijo tajante Jito.
«No me han dejado seguir. Es lo que lamento. No he podido elegir mi futuro en la Cultural, esa es mi única amargura», se quejó. Luego, desveló algunos de los intríngulis del vestuario de la Cultural. «Por allí no iba nadie. No venían los directivos. Apenas hemos tenido cuatro citas con ellos, pese a lo que se diga en los medios de comunicación». Y dio algún detalle: «Una vez que queríamos arreglar una cuestión de las nóminas no sabíamos a quién dirigirnos». Un desastre, zanjó.
Sobre si su actitud en el cobro de las primas prometidas por la disputa de la Copa del Rey contra el Barcelona le había pasado finalmente factura, Jito aseguró: «Lo volvería a hacer. Sólo defendí lo que era nuestro».
El futbolista reprochó a Elías y los directivos de la Cultural sus descortesías. «Yo llevo 13 años dando vueltas a España, he jugado en muchos equipos y forma parte de este juego que te hagan ofertas y fiches por otros clubes pero que ni te cojan el teléfono...». Y añadió a continuación: «No me han dejado opción, soy un padre de familia como tantos otros. Me voy con gran disgusto de mi mujer y mis hijas. Ellas también han hecho aquí grandes amigos. Eso, y el trato de la afición, no me había pasado nunca. Jamás me habían hecho sentir tan bien amigos nuevos y nunca antes me había sentido un ídolo en el campo. Eso es lo que me ha sucedido en León, lo que diferencia este año tan importante para mi del resto de los lugares en los que he jugado».
La emoción volvió a su rostro en la despedida: «La Cultural ha perdido un futbolista pero ha ganado un aficionado».
Aplausos en la Sala Capitular y gritos en la puerta del Hostal. «Dionisio, c..., vete de León», «Jito, gol, Jito gol» y otros con menos rimas: «Elías, h.. p...». Soplaba otra vez el viento del norte cuando Jito se encaminó hacia su coche, tal vez rumbo al Alavés, donde dicen que será presentado hoy mismo. En la puerta del San Marcos, los turistas hacían fotos y miraban asombrados a un joven con vaqueros, playeras, tatuaje y pelo rapado por el que algunos jóvenes lloraban. El mensaje estaba escrito en la camiseta. «Fuck the clock».