fútbol. copa castilla y León
La Cultural atina... en los penaltis
El equipo leonés progresa en su puesta a punto y demuestra ante el Zamora que el sistema de toque y la presión al rival en la salida del balón impuestos por Monteagudo sólo adolecen de pegada
El francés Abel Thermeus volvió a demostrar buenas maneras, en esta ocasión frente al Zamora en el R
Partido típico de pretemporada, apenas un entrenamiento con público ya que los dos equipos no se jugaban nada en su grupo de la Copa Castilla y León. Múltiples probaturas ante la falta de tensión competitiva, si bien los dos técnicos tardaron más de la cuenta en empezar el habitual carrusel de cambios en esta clase de encuentros. Tras el 0-0 final en el tiempo reglamentario, se lanzaron penaltis y ahí la Cultural anduvo más afinada que el Zamora (2-4). Con este magro consuelo de la segunda plaza, el grupo acabó liderado por la Ponferradina.
La primera parte fue más del Zamora. Los locales estaban más metidos en el partido, queriendo también agradar a su parroquia mientras la Cultural arrancaba al ralenti. La primera oportunidad de los locales era para Jeffrey, quien regateaba al meta Crusat, pero ya quedó en forzada posición y su remate se perdió.
Mediado este primer acto se producía la mejor oportunidad de la Cultural en todo el encuentro, cuando un preciso centro de Mena lo remataba Abel al travesaño. Anduvo muy cerca el tanto leonés en esa jugada, bien trenzada por los de Monteagudo. De ahí hasta el descanso, más insistencia en los locales pero buenos los resortes en el trabajo defensivo de la Cultu, que supo taponar bien los huecos llegándose al intermedio con el cero a cero.
La segunda mitad fue de mayor dominio culturalista. Dispusieron de más llegadas los visitantes, pero con muy poco peligro. Los continuos cambios de piezas, y también de posiciones, hicieron que el juego resultara bastante aburrido, un buen test para los técnicos pero poco espectáculo para la grada.
En el centro del campo se movía mejor la Cultural, basculando bien a las bandas y con mayor conjunción en el juego entre líneas, mientras el Zamora iba claramente de más a menos.
De ahí hasta el final, el juego siguió siendo escaso de ideas, con continuos cambios de posición en los jugadores, y probaturas de cara a compromisos más serios.