ciclismo. vuelta a españa
Antón, caída y adiós
«Purito» Rodríguez vence en una etapa marcada porla lesión y retirada de Igor Antón. Nibali, nuevo líder
«Purito» Rodríguez a su llegada victorioso a meta.
«He visto la caída. Yo iba por el lateral de la carretera. Por el centro, Egoi Martínez ha visto un bache, o un palo, lo ha intentado esquivar, se le ha ido la rueda delantera y ha arrastrado a todos los que iban detrás. Se ha quedado tendido en la carretera».
Ezequiel Mosquera vivió en primera persona la caída de Igor Anton, él la esquivó, pero el líder, el principal favorito para ganar la Vuelta a España se quedaba, de pie, mirándose el codo derecho. Su director, Gorka Gerrikagoitia, le tocaba. Se dio cuenta rápidamente que la carrera se terminaba para Igor. El codo se movía, no se mantenía fijo. Egoi Martínez se quedaba tendido en el suelo, inmóvil, más por impotencia que por algo grave. También acabaría en el hospital, con fractura de clavícula.
Decía Vincenzo Nibali, el nuevo líder, que no se enteró de la caída de Igor Antón hasta que llegó a la meta. Son sus palabras, pero desde luego, si no se enteró que Antón no estaba en carrera tiene un problema serio de visibilidad, primero, y de oído, después. Nibali se vestía de rojo y Joaquím Rodríguez conseguía la etapa que venía persiguiendo desde que comenzó la prueba.
Sin Antón y sin Euskaltel, entre Xacobeo (Mosquera), Liquigas (Nibali) y Katusha ('Purito-' Rodríguez) movieron los seis kilómetros de la verdad en los que volvieron a marcarse unos segundos que sin ser decisivos, van contando.
Joaquím Rodríguez se ve de nuevo metido en una lucha de la que parecía descartado: «Lo que me pasó en Pal se debió a un exceso de confianza. El conocer la subida me hizo cometer errores. No es que me haya llegado un bajón por la temporada que llevo. No fue falta de fuerzas, sino exceso de confianza. Si hubiese pensado con la cabeza en vez de con las piernas me hubiesen ido las cosas mejor».
Mosquera sabe que su futuro se decidirá en Cotobello. Del corredor gallego sólo se espera que ataque, después de dos días de desgaste, de conmoción por esa caída de Igor Antón.