Línea de salida | Javier Fernández
Cuatro para cinco
G .C. Grand Chelem o, si se prefiere, pole , vuelta rápida y victoria, es lo que marcó -"a estas alturas para nadie es un secreto-" Fernando Alonso al volante del Ferrari nº 8, el monoplaza del risorgimento. C on nocturnidad, y ninguna alevosía , el asturiano, con el concurso de un intratable Cavallino , dio, sobre la mesa de Singapur, todo un puñetazo de autoridad. Bueno-¦ hasta aquí lo conocido; a partir de aquí, trufado en especulación-¦ lo ignoto.
Suzuka, Sampo-ri, Sao Paulo y Abu Dabi serán los escenarios, de aquí a final de temporada, en los que -"y ni siquiera, porque se ciernen nubarrones de suspensión sobre Corea-" cinco pilotos se disputarán la corona mundial del décimo año del XXI: Weber (202 puntos), Fernando (191), Hamilton (182), Vettel (181) y, para algunos observadores en menor medida, Button (177 puntos).
De las rapidísimas enlazadas 130R del trazado nipón (Suzuka), al Monte Carlo asiático de Sampo-ri (si finalmente se disputa) y al broche de Abu Dabi con sus dos rectas y sendas frenadas «de pánico», el espíritu de Emerson Fittipaldi seguirá planeando sobre Interlagos.
Y es que, pese a quien pese, el trazado brasileiro volverá -"seguro-" a erigirse, el primer domingo de noviembre, a contra reloj de las agujas , en juez y parte: facilidad para adelantar, una primera curva larga-larga, altas temperaturas y humedad por todos los poros.
Interlagos se ha convertido en la carrera decisiva del último lustro. Si 2004 fue el primer año en el que Brasil trocó su condición de apertura a broche mundialista, en el 05 antepenúltimo, penúltimo en el 09 y de nuevo ahí en este del 10, quien mande en Interlagos tiene evidentes posibilidades de triunfar baja la última ajedrezada de este año.
Mucho más cerca en el calendario, este próximo fin de semana, lo de Suzuka resulta ser toda una suerte de epopéyico retrato nipón en los últimos tiempos: las lágrimas del presidente de Toyota al anunciar la retirada de la marca -"plurivendedora mundial-" de la máxima especialidad del automovilismo deportivo-¦ un año después de que Honda hubiese hecho lo propio; escenario de dos victorias de Alonso -"con el rombo, eso sí-", el bienio Nipón Ichi (95-97) de Pedro de la Rosa en fórmulas de promoción por aquellas tierras. Si en esos últimos cinco años la Scuderia se dejó adelantar -"Ferrari no pierde, lo adelantan-" por McLaren tras el dominio Schumi , las cosas podrían volver a su cauce-¦ natural.
Pero eso, es adelantar acontecimientos. Los que ahora nos ocupan -"o deberían-" es que dentro de escasamente 48 horas (8 de la mañana españolas del domingo), se interpretará en Suzuka uno de los cuatro últimos in crescendo de una temporada marcada en rojo.
El corredor de fondo que se autodefinió -"como en los crucigramas-" sobre el podio de Singapur como «un rival incómodo» -"¡que se lo pregunten a Vettel!-", el Alonso que gestiona kilómetro a kilómetro cada carrera -"y cada título-" tiene en Suzuka otra ocasión de oro para meter el agua en casa -"la cita nipona casi nunca se aleja de ese meteoro-" a sus dos más correosos oponentes: Mark (Webber) y Lewis (Hamilton). Y a la vez, el constructor de Maranello podría hacer lo propio: recortar las alas a Red Bull Racing y mellar las puntas a la estrella plateada.
No es pequeño el reto, como tampoco lo han venido siendo para Alonso-Ferrari otros tantos desde que, allá por el mes de marzo en Bahréin, se diese el semaforazo de salida a una temporada que, también como tantas, está acabando en un pañuelo.
Cualquier error para «cualquiera de nosotros cinco será determinante», apuntaba -"más o menos sic-" Fernando en la rueda de prensa posterior a Singapur. Lo bueno -"digo yo-" es que el guidatore rosso no suele cometerlos -"¡toca madera!-" o, al menos, no con tal enervante asiduidad -"para él y su equipo-" como la que muestra un Lewis ciertamente proclive a liarla a la primera de cambio, nunca mejor dicho.
Que en Ferrari se ha ganado competitividad, es un hecho; que Fernando la gestiona siempre un punto por encima, también. Eso, por no hablar del round psicológico -"devenido en KO-" al que el asturiano sometió al australiano, asturcón contra canguro, entre muros y bajo los focos de Marina Bay-¦ para que no faltase de nada en la épica del triunfo.
Ahora, el último bastión de la epopeya nipona, aquel que conociera las otrora victoriosas carreras de McLaren -"el de Teddy Meyer, no el actual, de Sir Frank (Williams) o de Anthony Bruce Colin-¦ Chapman (Lotus)-" a buen seguro que volverá a reconocer en el ganador -"¡ojalá Fernando!-" a uno de los nuevos samurais del XXI. ¡Ah!, y Felipe (Massa) a apoyar, si es que se quiere -"y vaya que sí-", añadir un nuevo trofeo a las ya repletas vitrinas de Modena. ¡Auguri!