BALONMANO. LIGA ASOBAL
Jekyll y Hyde versión Ademar (30-27)
El equipo leonés continúa imbatido aunque ayer hizo su peor partido ofreciendo ante el Guadalajara dos caras diametralmente opuestas: una primera mitad sensacional y una segunda para olvidarla

El central serbio Dalibor Cutura intenta romper la pegajosa defensa del Quabit Guadalajara
El de ayer fue un partido que trajo a la memoria viejos fantasmas. El Reale Ademar desempolvó -por desgracia- su personaje de Doctor Jekyll y Mr Hyde para ofrecer dos caras bien distintas. Como del día a la noche. El equipo leonés hizo una primera parte sensacional con una defensa intensa que dejó al Guadalajara en once goles y un ataque de libro en muchas ocasiones. Pero en la segunda salía su peor rostro, la otra parte de sí mismo, Mr. Hyde. Relajación, pérdida de intensidad, errores. Un «cóctel» amargo en definitiva que incluso hizo pasar ciertos agobios al equipo cuando llegó a disfrutar de ventajas de ocho y nueve goles.
Un nubarrón que ojalá sea pasajero. Lo mejor es que el equipo sumó su séptima victoria consecutiva y mantiene su pulso en lo más alto con Ciudad Real y Barcelona.
Por lo que respecta al partido, arrancó con un predominio claro de las defensas. Esa fue la característica que marcó los primeros diez minutos. Al Ademar le costaba encontrar los puntos débiles de la pegajosa 6-0 planteada por el Quabit Guadalajara. Pero los problemas llegaron hasta ahí. Bastó que la defensa ademarista se ajustase un poco más para que el rival empezase a tener muchas más complicaciones.
Con Montoro y Krivochlykov como puntas de lanza (tres golitos llevaba ya a estas alturas el toledano e igual número el ruso que sigue siendo letal en las contras) el equipo leonés iba poniendo tierra de por medio poco a poco. El 13-6 que señalaba el marcador poco antes del minuto veinte obligó al técnico manchego, Fernando Bolea, a pedir un primer tiempo muerto para detener la sangría.
Pero la herida abierta tenía mala pinta y la sutura no fue eficaz. Hubo momentos en que el Ademar bordó el ataque posicional. Este año se nota y mucho el tiempo que tiene Ribera y su plantilla para trabajar durante la semana sin la locura que supone la Liga de Campeones. El equipo funciona como una máquina bien engrasada. Y fruto de ello es el 19-11 con el que acabó la primera parte. Salvo catástrofe el choque estaba sentenciado.
En el segundo periodo el equipo leonés salió más relajado pero aún así, inicialmente, fue capaz de mantener una renta de siete u ocho goles pese a que Rudovic decidió hacer la guerra por su cuenta y empezó a machacar de forma inmisericorde la meta de Venio Losert.
La defensa leonesa bajó el pistón y eso permitió al Guadalajara ver puerta con más facilidad. En quince minutos los castellano manchegos habían hecho diez goles, casi el mismo número que en los primeros treinta minutos.
La renta fue también decreciendo. En el minuto 18 había bajado a cinco: 27-24 y las sensaciones no eran buenas. Rudovic, con nueve dianas, seguía haciendo lo que quería.
Ribera pide de inmediato un tiempo muerto para pedir más intensidad defensiva y recordar a sus jugadores que quedaban diez minutos para la conclusión del partido. Las relajaciones se pagan.
Un arreón final llevó de nuevo al Ademar cinco arriba aunque varios fallos en ataque en los instantes finales dejaron las cosas en un definitivo 30-27 bastante más ajustado de lo que se preveía a la vista de los primeros treinta minutos.