falta 1 díapara el clásico
Messi representa el arte superlativo y Ronaldo, la potencia descomunal
Messi pelea un balón con el defensa portugués Pepe durante el último clásico disputado.
Son sociedades tan letales que no sólo han marcado más de la mitad de los goles que llevan sus equipos en esta Liga, sino que las decisivas parejas ofensivas de Barcelona y Real Madrid están disfrutando de una productividad superior a la de casi todos los demás representantes de Primera División. Messi y Villa suman hasta ahora 19 tantos, el 57,57% de todos los del Barça. Cristiano Ronaldo e Higuaín, 22, el 66,66% de los del Madrid. Aparte de los dos que en la actualidad son los dos mejores equipos del mundo, solamente otros tres (Villarreal, Atlético y Athletic) han llegado a la veintena de goles. Messi representa el arte superlativo; Cristiano, la potencia descomunal; Villa, la efectividad, reconvertida ahora en trabajo de equipo; Higuaín, el oportunismo y el sacrificio. El pique particular que mantienen el argentino y el portugués otorga, por si no fuera suficiente, otro plus al clásico, cuando Messi lleva 10 partidos consecutivos marcando, los cinco últimos en la Liga, y Cristiano se presenta en el Camp Nou tras haber firmado un hat trick en el campeonato y un doblete en la Champions.
Lo más curioso es que el astro del Real Madrid todavía no ha conseguido marcar un gol al Barça, ni siquiera de penalti cuando defendía la camiseta del Manchester. El duelo personal entre Messi y Cristiano promete como nunca. Que uno le mete tres goles al Almería, al día siguiente el otro hace lo propio con el Athletic. Que Cristiano marca dos ante el Hércules, minutos después Messi logra otros dos frente al Sevilla. Messi firma los dos de la victoria contra el Zaragoza y CR7 le endosa cuatro al Racing. A ver quién puede más.
En un derbi que puede decidirse por el mínimo detalle, son ellos quienes están llamados a resolver. Pletóricos física y mentalmente, acaparadores de elogios, dotados de un don que les ha llevado a reinar en el firmamento futbolístico, aunque mientras uno, más completo, ya sabe lo que es ganar todos los títulos con el Barça, el otro, ambición sin freno, sigue obsesionado con crecer, y con devolver de paso al Madrid al paraíso perdido. Una pulga contra una bestia.
Dos regateadores finalizadores. De Cristiano, tan grande como futbolista, pero tan dado a perderse cuando las cosas se tuercen, depende gran parte del éxito o el fracaso del Madrid en terreno azulgrana, y en esta Liga. Si es capaz de superar su ansiedad y controlar su comportamiento, los azulgrana pueden temblar.