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Érika Villaécija se baña en oro

La leonesa sube a lo más alto del podio en su prueba predilecta, los 800 metros libres, tras una carrera perfecta en la que pulveriza por casi dos segundos el récord de España. Belmonte y Ziegler la escoltan

Erika Villaécija, en el centro, Mireia Belmonte, izquierda, y Kate Ziegler posan con sus medallas.

León

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La mejor nadadora española lo es también del mundo. Y además, de León. Se llama Érika y apellida Villaécija. Ayer la cepedana de Cogorderos dio toda una lección de clase en su prueba preferida, los 800 metros libres en la que no sólo se colgaba el oro, el segundo del mismo color siete años después, sino que pulverizaba el récord nacional en nada menos que casi dos segundos.

Fue una prueba perfecta. Érika, una de las favoritas, aunque el papel de principal candidata al oro lo tenía la danesa Lotte Friss, sabía que ayer era su día. Lo tenía marcado en el calendario y en su mente en la que había diseñado una estrategia incuestionable. La salida era fundamental y la leonesa aplicó a rajatabla esa consigna. Sus 28.72 en los primeros 25 metros sólo contaban con una marca mejor, la de Friss. Por detrás Ziegler completaba el terceto de favoritas que metro a metro iban ganando ventaja sobre el resto de finalistas. Al paso por el 100 Villaécija seguía a la estela de Friss de la que le separaban 24 centésimas. Por la calle tres la vigilancia a la danesa era perfecta. A los 200 la cepedana aguantaba un ritmo estratosférico con apenas 68 centésimas de retraso que llegaron a las 78 en la siguiente brazada. Tras ellas la norteamericana Ziegler, agazapada, esperaba su oportunidad mientras que la otra española en la puja por las preseas, Mireia Belmonte, transitaba quinta.

Pero lo mejor estaba por llegar. Ya lo había avisado Érika en la jornada precedente, «si salgo bien y aguanto adelante mis opciones de medalla son altas». Y dicho y hecho. Al paso por el 300 la desventaja respecto a Friss se había reducido a las 49 centésimas. Villaécija empezaba a demostrar ya que estaba más fresca que el resto de finalistas.

Eso sí, se esperaba un ataque de Lotte que no llegó. Sí el de la nadadora de Cogorderos que a falta de 200 metros ponía un punto más a su ritmo. Primero igualaba con Friss y luego la superaba a falta de 150 metros. Más que nadar la cepedana volaba sobre el agua. A 100 metros ni el bronce ni la plata eran ya el objetivo, lo era el oro. Sus brazadas cada vez más impulsivas le acercaban a la gloria que con 8:11.61 abrazaba al final de los 800 metros. Otra vez, siete años después, el título de mejor fondista del mundo era suyo. Llantos, emoción y nueva gesta para Érika, escoltada en su nuevo día de gloria por Belmonte (plata) y Ziegler (bronce).

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