La afición estuvo con el equipo y apenas se oyeron silbidos
Junto a una enorme camiseta de la Deportiva que cubría la parte central del fondo norte, se podía leer el siguiente mensaje: «Vestirla, un orgullo; sudarla, ¡¡un deber!!». Así comenzaba la tarde de ayer en El Toralín, después de que en las últimas tres comparecencias en casa se acusase al plantel de futbolistas de falta de implicación de forma general y de pasotismo en algún caso. Por suerte ayer se vio a una Deportiva más parecida a la de los compromisos como visitante de los dos últimos meses, que a la de El Toralín tras las navidades. Quizás por eso ayer los silbidos no afloraron en la grada. Ni siquiera para Joseba del Olmo, al que muchos seguidores habían señalado tras sus palabras de la semana pasada. Salvo unos mínimos pitidos al perder un balón mediado el primer tiempo, no hubo nada más. El vasco puso mucho empeño, aunque no le salieron las cosas. Incluso al final del partido hubo ovación a los jugadores: «Quiero darle un diez a esta pedazo afición. Nos hemos dado cuenta de que a poco que le demos-¦ Hubo un momento que se me puso la piel de gallina. Podemos tener más o menos calidad, pero la tenemos que enganchar con entrega y compitiendo para que no diga que no sudamos la camiseta», dijo Claudio.