La Cultural se arruga (0-2)
El equipo leonés pierde en casa ante el Mirandés y vuelve a las posiciones de descenso en la tabla clasificatoria
El defensa de la Cultural Menéndez, a la derecha, rompe a llorar en el banquillo tras la derrota.
La Cultural se hunde en la tabla clasificatoria. La derrota frente al Mirandés en casa sitúa al bloque de Monteagudo en la antepenúltima plaza de la general de la regularidad cuando faltan sólo siete jornadas para la conclusión del campeonato de Liga regular (0-2).
El equipo leonés comenzó el enfrentamiento deportivo concentrado. Sabedor de que los tres puntos en litigio eran vitales para salir del fango de los puestos de peligro. Trató de tutear a un bloque que camina por otros objetivos dentro de la clasificación. Incluso pudo adelantarse en el marcador si en la ocasión más clara por parte local de todo el partido, el defensa local Borda no hubiera sacado en la línea de gol un disparo en vaselina con mucha intención de Marín. No fue así. Tampoco hubiera sido justo antes de finalizar los primeros cuarenta y cinco minutos.
El cancerbero local Diego Calzado se mostró soberbio frente a los atacantes burgaleses. Evitó que su portal fuera perforado hasta en tres oportunidades ante de concluir la primera parte. El portero leonés demostró su crecimiento bajo los palos con tres intervenciones extraordinarias. Sólo por su actuación, la Cultural se retiró a los vestuarios con el marcador en contra a cero.
Con el inicio de la segunda mitad, los dirigidos en la parte técnica por Alberto Monteagudo saltaron con la ambición de dar la sorpresa a un equipo, el burgalés, que conforme pasaron los minutos evidenció mejor presencia en el campo que el cuadro local.
Durante los primeros instantes de la continuación, Vergara, uno de los mejores culturalistas sobre el césped, a punto estuvo de marcar el gol inaugural, con una penetración impetuosa que acabó con el disparo algo desviado.
A partir de este momento, el cuadro leonés desapareció del encuentro. El conjunto entrenado por Carlos Pouso tomó el mando de las operaciones y se aprovechó de una Cultural que se vino abajo en todos los aspectos, en el físico incluido, con unos futbolistas que apenas se dedicaron a correr detrás del balón conducido casi a su antojo por el bloque burgalés.
El primer gol visitante, conseguido con la mano por Alain, que reconoció el propio futbolista, no hizo sino empeorar el panorama para los de casa. Además, la injusta cartulina roja sobre Lobato por parte del árbitro asturiano sólo vino a facilitar el partido para los de Miranda de Ebro.
A continuación llegó la sentencia por parte del Mirandés, en un balón que se llevó en falta Pablo Infante y que introdujo en la portería adversaria Muneta. Punto y final.
La Cultural se dedicó a hacer lo que pudo, pero sin ninguna tensión y sin hacer el más mínimo daño a la portería defendida por Adrián. Sin lanzar a portería no se pueden marcar goles. El equipo leonés nunca pudo llegar con peligro a las inmediaciones de la portería burgalesa.
Con el encuentro ya sentenciado, el Mirandés no quiso hacer sangre o no acertó, porque los pupilos de Carlos Pouso fallaron lo infallable ante la portería defendida por Diego Calzado en los últimos minutos del compromiso deportivo.
Los jugadores culturalistas se sintieron abatidos en el campo. La Cultural pareció un equipo sin alma, sin fuerza y sin alguien que diera un puñetazo encima del verde para dar otro aire a un bloque que muere sin asustar a nadie.
El equipo leonés baja hacia lugares que sólo significan desazón y pesimismo. La hinchada se resigna a creérselo y no está dispuesta a que el conjunto leonés baje los brazos en lo deportivo.
La Cultural se acerca hacia el precipicio. Los futbolistas deben hacer examen de conciencia en el vestuario, con el entrenador, Alberto Monteagudo a la cabeza, para salvar a León y a la Cultural. El descenso significa desaparición seguro. La salvación daría razones para buscar una solución a lo económico. Seguro.