LLEGÓ EL DÍADEL PRIMERO DE LOS CLÁSICOS
La pasión está en el Bernabéu
La Liga tiene tinte azulgrana pero el Real Madrid quiere venganza y el Barça asestarle un golpe que deje secuelas

Cristiano Ronaldo (2º i) conversa con José Mourinho (2º d), durante el entrenamiento del Real Madrid
Pistoletazo de salida en el Santiago Bernabéu al maratón de clásicos más apasionante de la historia. Aunque en 1916 los dos grandes de España ya protagonizaron cuatro partidos en menos de tres semanas, fue un hecho de carácter local, no internacional.
Ahora, con la superioridad que Barça y Madrid exhiben tanto en la Liga como en la Champions , hay serias posibilidades de que las madres de todas las batallas se sucedan en el tiempo. Mourinho contra Guardiola, pragmatismo frente a romanticismo y estrategias escondidas pero con poca capacidad de sorpresa .
Cristiano contra Messi en un duelo de depredadores inigualables. Y así hasta donde se quiera comparar, jugador por jugador o línea por línea. Hasta las glamurosas novias de unos y otros salen a escena y participan en un cóctel suculento. Aguardan polémicas globales, goles universales, arrancadas estratosféricas, declaraciones que dan a vuelta al mundo, pocas certezas y puñados de incertidumbres.
Las casas de apuestas en internet se frotan las manos, igual que los operadores de televisión, con una audiencia estimada en los cuatro partidos de casi 400 millones de espectadores. Alivio en tiempos de crisis. Una vez más, el fútbol como válvula de escape.
Veintitantos tíos en calzones, un balón por medio, dos filosofías enfrentadas y un sinfín de tertulianos conseguirán que se hable más de los clásicos que del paro y el terrorismo juntos. Tan demagógico como incuestionable.
Tanto Mou como Guardiola coinciden en que cada partido tendrá su propia historia y se merece un análisis y una preparación diferentes. Hay que descontextualizarlos. No es un play-off de baloncesto. Se juegan tres títulos, un proyecto y hasta el futuro.
El de este sábado es un aperitivo suculento de un menú extraordinario. Con ocho puntos de ventaja, el Barça acaricia una Liga. Pero nada de trámites. El orgullo, la dignidad y la idiosincrasia del madridismo conducen al deseo de venganza. Dijo Mou que fue una derrota «fácil de digerir», pero la manita en el Camp Nou dejó secuelas. Cinco puñaladas profundas jamás cicatrizan.
Acorralados Los culés saben que el eterno rival está acorralado y quieren darle un golpe definitivo. Un nocaut irrecuperable para la final de Copa del miércoles y el doble duelo en semifinales de la Champions . Hay cachondeo en Barcelona y un runrún en las redes sociales que animan a Guardiola a plantarse en Chamartín con el equipo B y reservar a sus estrellas, pero esta irrespetuosa forma de pensar del forofo no entra en la cabeza de un entrenador tan respetuoso y metódico como el de Santpedor. Rotaciones las justas.
No es cuestión de guardar muchas cartas. ¿Cansancio? Como dice Busquets, «ahora es cuando el jugador está metido al cien por cien en los partidos».
La ansiedad de Cristiano le exige marcar al fin al Barça, algo no conseguido en seis partidos. Messi, en cambio, anotó siete goles en nueve compromisos ante los blancos pero, curiosamente, jamás le marcó a un equipo de Mourinho. Un pique enorme. Una rivalidad sobre la que toma partido Fabio Capello, el seleccionador inglés: «Cristiano sabe inglés pero Messi sabe de fútbol», ha dicho el italiano. Presumir cuáles van a ser las decisiones de los entrenadores es osado, pero es aún más arriesgado creer que el partido de Liga es casi anecdótico. Los choques entre estos colosos siempre tuvieron trascendencia, aunque el resultado no cambiase el curso de la historia. Es imposible poder pensar que un choque de esta envergadura se tire. Y las matemáticas tampoco lo permiten. Si gana el Madrid el primero de los seis partidos disputados contra el Barça de Guardiola, todavía podría soñar con el título de la regularidad. Daría algo de emoción al campeonato.