El genio balear cae por tercera vez en la catedral del tenis
Rafa Nadal con gesto de resignación cae en una acción del juego ante el serbio Djokovic.
El público de la Central de Wimbledon, conocido por su respeto hacia los jugadores y su gusto por el buen tenis, fue testigo de la tercera final fallida sobre la hierba del All England Club del «genio» Rafael Nadal, como insistía en llamarle a gritos un espectador en algunos descansos entre juegos.
Las gradas de la «catedral», que ya han mostrado cierta querencia por el español en los últimos años, no dejaron de aplaudir en todo el encuentro al ex número uno del mundo -sin dejar por eso de ovacionar, también con entusiasmo, los buenos golpes de su rival, Novak Djokovic. En los peores momentos para el mallorquín, las frases de ánimo en inglés dirigidas a Nadal se mezclaban con otras muchas en español.