Fútbol. PRIMERA DIVISIÓN
Cesc, ante el reto de su vida
El Barcelona presenta a su objeto de deseo en los últimos tres años. «He cogido el camino más difícil pero también el que más placer me puede dar»

Cesc Fábregas besa el escudo del que es su nuevo equipo después de firmar ayer su contrato.
Trece años tenía Cesc Fábregas cuando recibió un regalo que le levantó el ánimo. Rodolfo Borrell, su entrenador en los infantiles del Barça y ahora técnico en el fútbol base del Liverpool, advirtió que aquel niño que tan alto apuntaba llevaba unos meses sin levantar cabeza, muy afectado por la separación de sus padres. Sabiendo que Guardiola era su referencia futbolística porque jugaba en su posición, le pidió una camiseta dedicada. «Un día llevarás el 4 del Barça», escribió Pep, al corriente de la proyección del chaval. Y la firmó al lado de ese dorsal que once años después ya luce el centrocampista, presentado ayer en el Camp Nou ante 35.000 espectadores.
El vicepresidente primero del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, detalló por fin el montante económico de una operación que puede ascender a los 39 millones de euros. De ellos, 29 serán fijos y se abonarán en dos partes: la primera mitad en los próximos días y la segunda a finales de septiembre. Es decir, con urgencia. A ellos hay que sumar el millón anual de ficha que Cesc perdona y que el Barça transferirá cada doce meses al Arsenal (como firma hasta 2016 serán cinco). Y por último, otros cinco millones de variables o bonus ligados a los títulos que coseche el Barça.
Tras pasar la revisión médica, firmar el contrato con una cláusu la de r escisión de 200 millones de euros y recibir el cariño de la afición, Cesc comenzó su rueda de prensa reconociendo que sabe que no tiene a todo el mundo a su lado. «Quizá haya mucha gente dolida, supongo que no es fácil volver a confiar en un jugador que se fue en categorías inferiores. Parece que fue ayer, sé que algunos me van a exigir el doble, pero estoy seguro de que puedo convencerles con mi trabajo», explicó en referencia a su marcha del club en 2003 con 16 años para triunfar en un Arsenal del que acabó siendo el capitán. «Gracias a Dios, tenía muchas opciones, pero al final he cogido el camino más difícil pero que más placer me puede dar. Sé que este es el desafío más grande que tendré en mi vida, que voy a competir por un puesto con los mejores jugadores del mundo, pero no tengo miedo. Quizá hace tres años no estaba preparado para volver, pero ahora estoy mentalmente preparado para todo», manifestó, matizando que «estoy muy mal acostumbrado porque siempre lo he jugado todo, incluso enfermo o medio lesionado, pero ahora soy más maduro para aceptar cualquier situación e intentar sumar desde el rol que me toque».