primera división
La rebelión de Del Nido
Más de la mitad de los clubes llamados al motín asisten hoy a la cumbre convocada contra Barça y Madrid.
El presidente del Sevilla, José María del Nido.
Con la Liga de Fútbol Profesional (LFP) aún más dividida, la rebelión encabezada por José María del Nido contra Real Madrid y Barcelona amenaza la continuidad de José Luis Astiazarán al frente de la patronal de clubes. Al menos 11 de los 18 clubes convocados por el presidente del Sevilla han garantizado su presencia en la reunión que se celebrará hoy en el Sánchez Pizjuán, donde se analizará el «injusto reparto de los derechos televisivos», pero también se intentará forzar la dimisión de Astiazarán.
El presidente del Sevilla y el del Villarreal, Fernando Roig, entre otros muchos, no quieren a Astiazarán en la presidencia de la LFP y Del Nido pretende relanzar ya a José María Cruz, actual consejero del club hispalense, para colocar en el cargo a su ‘delfín’. Astiazarán, a quien se considera aliado del Madrid y el Barça, podría convertirse por tanto en la primera víctima de la ‘Revolución Francesa’ a la que hace alusión Del Nido, que acusa a Florentino Pérez, y al vicepresidente de la LFP, Javier Tebas, de intentar boicotear la cumbre convocada a espaldas de la patronal.
A la reunión no asistirán Getafe, Levante, Mallorca, Real Sociedad ni Sporting, por distintos motivos, pero a ella se han sumado, al margen de los dos colosos del fútbol español (140 millones cada uno) y del propio Sevilla (24), cinco de los otros seis clubes que más ingresan ahora por los derechos de televisión: Atlético (42), Valencia (42), Villarreal (25), Athletic (17) y Zaragoza (14). Aunque la fractura no se puede negar, Del Nido al menos ha conseguido captar para su causa a más de la mitad de dirigentes de Primera. El dueño de la empresa que gestiona los derechos de la Liga, Jaume Roures, advierte que «una competición sin el Madrid y el Barça sería una debacle, terrible para el fútbol y para la selección» «Del Nido firmó un contrato con nosotros hace tres meses. ¿Quiénes eran los cabecillas cuando los clubes decidieron romper la negociación colectiva? Pues seguramente los mismos que ahora dicen que hay que repartir con otros criterios», denuncia Roures.