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El Ademar paga su bisoñez (38-34)
Los leoneses plantan cara al Montpellier en su debut europeo pero las numerosas pérdidas de balón les condenan.
Carlos Ruesga entra con decisión entre la pegajosa defensa del Montpellier pero es bloqueado sin contemplaciones por Accambray.
El Reale Ademar debutó con derrota en la Liga de Campeones ante el Montpellier (38-34) en un partido donde los leoneses plantaron cara al campeón francés pero acabaron pagando su partido más flojo en defensa y sus numerosas pérdidas de balón, especialmente en los momentos clave cuando la contienda estaba igualada. Errores propios de una plantilla joven y muy renovada a la que todavía le queda mucho recorrido pero que carece de las horas de vuelo necesarias en la Champions. No obstante, el Reale Ademar plantó cara a los Karabatic, Accambray y compañía y como argumento positivo pese a la derrota cabría destacar que fue capaz de hacerles 34 goles en su propio feudo al campeón francés y u no de los aspirantes a estar en la próxima Final Four. La vuelta en León seguro que será muy diferente.
El partido se inicia con defensas agresivas por parte de ambos equipos. El marcador se mueve despacio. La defensa gala es pegajosa y al Reale Ademar le cuesta batir al meta del Montpellier, Prost, que bloquea casi todo cuanto llega sus dominios. Montoro y Antonio García fallan ante él sus cuatro primeros lanzamientos. Al filo del minuto siete los franceses mandan en el marcador con un preocupante 5-1. Isidoro Martínez pide tiempo muerto para desbloquear el ataque y pedir más rapidez en el balance defensivo para dificultar la ofensiva del rival. Antonio García lanza con rabia y vuelve a enganchar al partido a un Reale Ademar que precisaba encontrar de nuevo el camino del gol. Karabatic conecta demasiado fácil con el pivote Tej, que gana la espalda a la defensa leonesa, e inicia su particular recital. Sin embargo las cosas empiezan a pintar mejor. Una contra del ruso Krivochlykov aprieta elmarcador (6-4) aprovechando las precipitaciones galas en ataque.
Se juega a un ritmo altísimo. El Montpellier no renuncia nunca a correr y aprovechando dos robos de su pegajosa defensa 5-1 vuelve a abrir brecha: 9-5, en el ecuador de la primera mitad.
El técnico Isidoro Martínez mueve el banquillo y da entrada al serbio Cutura en la dirección del equipo sentando a Ferrer. El Ademar controla bien el ataque posicional del Montpellier pero no puede con su velocidad al contraataque y sus estiletes ofensivos con un Gajic letal. Sus ataques penas duran cinco segundos y el equipo leonés no termina de saber parar las contras de los hombres de Patrice Canayer. Pero el Reale Ademar no le pierde la cara al partido, aprieta en defensa, obliga al Montpellier a tres ataques seguidos en ataque posicional que no acaban en gol y propician tres goles seguidos de Stranovsky que con un parcial de 3-0 pone el empate a quince cuando faltan siete minutos para el final de la primera mitad.
Es el mejor momento de los leoneses pero vuelven a cometer errores y propician otro arreón galo. En apenas un minuto endosan a su vez un parcial de 3-0 a los leoneses que vuelve a abrir la brecha.
Por fortuna este Ademar no baja los brazos, aprieta los dientes y llega al descanso sólo uno abajo: 19-18. Stranovsky con seis dianas y el tunecino Tej con otras seis han sido los máximos artilleros.
La segunda parte arranca con Álamo bajo los palos y con Stochl sacándole tres bolas seguidas al ruso Krivoshlykov. Isidoro varía su defensa y pone a Borges a defender de adelantado en 5-1. El Montpellier manda en el partido con ventajas que oscilan entre los dos y los tres tantos hasta que en el minuto diez el ataque leonés vuelve a estrellarse contra Stchl y el Montpellier logra su máxima renta: 26-21. Cinco abajo. Por fortuna aparece el veterano Cutura que con un robo y dos goles seguidos vuelve a meter al Ademar en el partido.
Pero el choque estaba claro que era de acción-reacción. Cuando el Ademar parecía acercarse entró en una fase de errores consecutivos en ataque que propiciaron de nuevo los mortales contraataques del Montpellier. Los franceses se van a un peligroso 30-24 a falta de quince minutos. Isidoro Martínez pide tiempo de nuevo y reclama a sus hombres más presión defensiva. El envite está en su momento más delicado. Los nuestros se aferran al partido, recortan distancias pero su inexperiencia les pasa factura y acaban cayendo por 38-34 al final.