Publicado por
Martín
León

Creado:

Actualizado:

  Agustín Álvarez fue un hombre apasionado por el fútbol. Ferroviario de profesión, el fútbol fue su pasión. Trabajó incansablemente. Primero en el Santa Cruz, equipo de barrio; luego se hizo cargo del Júpiter Leonés, cuando atravesaba un momento complicado; Con la directiva de Ángel Panero el Júpiter se fusionó con la Cultural, y él pasó a ser directivo.

Yo recuerdo a Agustín Álvarez (solía decir Cachús es mi nombre de guerra) siempre trabajando; en lo deportivo buscando jugadores, pateando, para ello, los más remotos campos de los equipos provinciales, en lo económico haciendo verdaderos «milagros» para lograr que una peseta tuviera el valor de ciento cincuenta céntimos. Todo perfectamente administrado y razonado, a su manera. Bajo su presidencia el Júpiter fue una enorme fábrica de buenos jugadores. El mejor de todos fue Toño de la Cruz; también Cabo. Curiosa la deriva que tomaron ambos. El Valladolid pretendía a Cabo; pero al final se llevó a los dos. Es una «historia» larga de contar.

Cachús, Isidro y Beirán. Un trío irrepetible. Isidro, como Cachús, era ferroviario, pero había sido jugador en los tiempos históricos de la Cultural. Al igual que Agustín, llevaba el veneno del fútbol en las venas. Beirán era «un todo terreno», el complemento directo que colmaba todas las actuaciones del club. La gestión llevada en la época de ese trío irrepetible da para hacer toda una tesis doctoral.

Como directivo de la Cultural, Agustín Álvarez hizo una labor importante que para él era divertimento, un divertimento que decía ser su pasión: «Yo tengo alma de agricultor». Y puso su pasión por el campo en el mantenimiento del entonces estadio de la Puentecilla, ocupándose de que el terreno de juego estuviera lo mejor posible.

Capítulo aparte merecen Hernández e Iglesias, quienes además de buenos jugadores quedaron familiarmente unidos a él como hijos políticos.

Recuerdos, capítulos inolvidables vividos en una larga relación con él mantenida, tanto en el Júpiter como en la Cultural.

Cargando contenidos...

Agustín, Ángel Panero, Rafa, Armando y tantos más que, sin duda, se han reunido al otro lado de la orilla del lago de la eternidad. Y allí, estoy seguro, comentarán las peripecias vividas y la suerte del equipo de la Cultural. Agustín Álvarez estará disfrutando de su pasión por la agricultura en las verdes, infinitas praderas de la eternidad.