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Paliza mundial (4-0)

El Barcelona golea al Santos de Neymar en una oda al fútbol que regala la mejor versión de Messi. Los azulgrana engrandecen su leyenda con la conquista de su segundo Mundial de Clubes.

Los jugadores del Barcelona mantean a su entrenador Pep Guardiola mientras celebran su victoria en la final del Mundial de Clubes contra el Santos.

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Javier Picazo | yokohama
León

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El Barcelona arrolló al Santos brasileño por 4-0 y se corona campeón del mundo en Japón en una final en la que el equipo de Pep Guardiola ofreció un nuevo recital y logró su segundo título del Mundial de Clubes.

Tras el golpe de autoridad azulgrana, no sería justo destacar solo la figura de Messi, descomunal durante todo el encuentro, ya que fue el equipo entero, valiente, voluntarioso y brillante, el que realizó un partido perfecto.

El argentino Messi, en dos ocasiones, y Xavi y Cesc, lograron los goles en una noche mágica para la historia que enmarca la brillante trayectoria del Barcelona.

Guardiola, obligado por la baja de David Villa y la duda de Alexis, apostó por fortalecer el centro del campo con Thiago y dejar solo en punta a Messi. Por su parte, Ramalho, entrenador del Santos, sacrificó a un centrocampista de creación como Elano para apuntalar la defensa y sacar tres centrales y dos laterales con recorrido.

Los jugadores del Barcelona saltaron al campo con una camiseta en la que se podrá leer: «Mucha fuerza Guaje», como muestra de apoyo para su compañero David Villa. Desde el inicio, el Barça, con tres centrales, llevó la iniciativa con Alves por la derecha y Thiago por la izquierda abriendo mucho el campo, y acumulando hasta siete jugadores en el centro del campo.

El empuje del Santos, en el que todos presionaron, incluso su estrella Neymar, convirtió el partido en un encuentro abierto. Fruto de la paciencia y del toque azulgrana, comenzaron a llegar las ocasiones para el combinado de Guardiola que en los primeros 15 minutos ya se hizo dueño del balón.

En una de sus combinaciones, Xavi metió un pase al hueco desde la frontal, Durval falló estrepitosamente en el despeje y Messi, solo ante Rafael, la picó por encima para hacer el 1-0 en el minuto 17.

Con el resultado a favor, el Barça siguió con su juego de salón apoyado en un Messi omnipresente que superaba una y otra vez a los jugadores del Santos.

El equipo de Guardiola empezó a marear a su rival, y el 2-0 no tardó en llegar. Después de un recital de pases al primer toque, el balón acabó en los dominios de Alves que centró y Xavi, con un sutil toque que descolocó a Rodrigo, se colocó el balón y remachó a la red en el minuto 24.

El Barça era un vendaval. Ramalho reaccionó y dio entrada a Elano por Danilo, que se marchó lesionado, con la esperanza de ganar en consistencia en el centro del campo, aunque todo fue un espejismo y el Barcelona se dedicó a mover el balón y enfriar el partido.

Lentamente a base de toque se iba acercando el Barça al área de Rafael y en una de sus acometidas a Rodrigo, que hizo aguas, se le escapó Messi, que de tacón dentro del área prolongó a Alves y su centro, tras varias carambolas acabó en los pies de Cesc que logró a placer el tercero en el minuto 45.

El segundo tiempo comenzó como terminó el primero, con una cabalgada de Messi que, ante la pasividad del Santos, recortó al borde del área y cedió a Cesc que afinó en exceso el tiro y falló por milímetros. Neymar, muy desasistido por la falta de juego de su equipo, dejó destellos de su tremenda calidad y rapidez cada vez que pudo, aunque demostró, con un par de ocasiones marradas, que por el momento las diferencias entre él y Messi son abismales.

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Con el Barça relajado y el Santos resignado, el segundo tiempo se convirtió en un partido más abierto y falto de intensidad que desembocó en diversas ocasiones para ambos equipos. Como aperitivo final quedaba el cuarto gol de la noche, obra de nuevo de Messi, que regateó con facilidad en el área chica a Rafael, y demostró una vez más, con un partido inconmensurable, por qué es el mejor jugador del mundo.