un partido de leyenda
El árbitro

Ayza Gámez, dos amarillas en un pulso de guante blanco
El colegiado valenciano no tuvo complicación alguna para sacar adelante el partido en el apartado disciplinario. Los jugadores se lo pusieron también fácil. Prueba de ello es que hasta el minuto 40 no tuvo que señalar la primera falta. Acertado en sus decisiones y correcto en el aspecto físico sólo en dos ocasiones recurrió a las amonestaciones repartiendo también a partes iguales las amarillas: una para el deportivista Samuel y otra para Khedira por parte del Madrid.
Eso sí, se le reclamó un penalti en el área de los blancos aunque los jugadores protestaron más bien poco. Claudio también se quejó de un gol del Madrid en fuera de juego. En ambos casos las decisiones del colegiado se discutieron más bien poco. Y eso es ya de alabar.