xxii copa asobal | las semifinales
Saric frena al Valladolid (32-26)
El portero bosnio solo encaja un gol en los últimos diez minutos. El Barça impone la lógica y doblega al Cuatro Rayas.
El Cuatro Rayas Valladolid a punto estuvo de dar un susto al Barça. Saric, Entrerríos y Laszlo Nagy evitaron cualquier conato de sorpresa.
El Barcelona no necesitó hacer su mejor partido para entrar en la final de Copa después de endosarle al Cuatro Rayas Valladolid un parcial de 7-2 en los últimos diez minutos (32-26).
De nada sirvió el recital de un Gurbindo que se echó el peso de su equipo a la espalda y mantuvo vivo el sueño de los castellanos hasta que emergió, una vez más, la figura del mejor portero del mundo.
Daniel Saric solo recibió un gol en los últimos diez minutos y ahogó las esperanzas de los castellanos, que llegaron a ponerse a uno (23-22) cuando faltaban diecisiete minutos para el final del partido. El bosnio evitó el empate con una parada inverosímil a Ivan Nickcevic, mientras que Raúl Entrerríos subió de revoluciones en la recta final del choque para poner en el marcador un 27-23, a falta de nueve minutos, que a la postre resultaría definitivo. El ex del Ademar castigó desde los nueve metros la portería defendida pos el internacional José Manuel Sierra y evitó, junto a Laszlo Nagy, cualquier conato de sorpresa.
Pero el Barça tuvo que emplearse a fondo. El Valladolid plantó batalla con una defensa muy fuerte y transiciones rápidas en ataque, aunque casi nunca pudo conectar con el pivote, asfixiado por la dureza de Magnus Jermenyr y Cedric.
El intercambio de golpes fue constante hasta el ecuador de la primera parte (8-8). A partir de ahí el bloque dirigido por Xavier Pascual intentó abrir brecha en el marcador con un cambio táctico que adelantó a Ugalde en la defensa 5-1. Los catalanes sumaron un parcial de 3-0. Pastor solicitó tiempo muerto para insuflar algo de oxígeno a sus hombres y, tras la reanudación, Gurbindo volvió a romper la defensa rival.
Pero el Cuatro Rayas encontró la respuesta de Rutenka, que sorprendió desde los seis metros, y situó la ventaja de los azulgrana en cinco goles a falta de seis minutos (15-10). El Pucela intentaba mantenerse a la estela con contraataques culminados por Nikcevik, pero enfilaron el túnel de vestuarios con cuatro tantos menos en su casillero (18-14). Tras el descanso, el Valladolid salió mucho más enchufado y logró un parcial de 1-5 en los primeros seis minutos para situarse a uno del Barça (20-19).
Rozaron la sorpresa pero no fueron capaces de culminar la remontada porque chocaron con un inconmensurable Saric, que solo necesitó diecisiete minutos sobre el parqué para convertirse en el hombre del partido, con permiso de Entrerríos, Rutenka y Laszlo Nagy. El Valladolid nunca llegó a empatar y fue siempre a remolque. Les faltó fuelle, mientras que el Barça no necesitó la mejor versión de Juanín García, inédito con cero goles, para jugar la final de Copa.