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León

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El Atlético ha sufrido medio centenar de cambios de entrenador desde que la familia Gil se adueñó del club hace 24 años, pero el ‘Cholo’ Simeone no es uno más. Aterrizó ayer en Madrid como si fuera el ‘hijo pródigo’ del Calderón. Le esperaban en el aeropuerto de Barajas un nutrido grupo de curiosos y aficionados y un enjambre de micrófonos y cámaras de televisión.

 

Se discute ya el tipo de fútbol que propone el excentrocampista argentino, seguramente más físico y directo que de elaboración, pero nadie duda de que es uno de los contados técnicos capaces de unir a un club dividido entre sus propietarios y la afición.

 

Firmará por una temporada y media y será presentado hoy. «Estoy muy contento. Llego con alegría e ilusión. A la afición le digo que tenga esperanza y tranquilidad, ahora hay que trabajar», subrayó el técnico nada más salir de la terminal. El nuevo preparador rojiblanco aterrizó en la capital de España a las 15.38 horas, con más de una hora de retraso.

 

El Cholo quiere a Sosa.

 

 

Simeone evita adelantar acontecimientos y hablar de posibles refuerzos invernales. «Nos juntaremos y ya veremos». No respondió a las insistentes preguntas de si Reyes va a continuar en la disciplina rojiblanca, pero es seguro que solicitará a la directiva la contratación de José Ernesto Sosa, ‘El principito’.

 

Además, está previsto que el día 27 se incorpore a la expedición el ‘profesor’ Ortega, preparador físico de su confianza. Su segundo será Germán el ‘Mono’ Burgos. El exportero es otro símbolo del Manzanares, hasta el punto de que ‘salió de la alcantarilla’ al protagonizar el anunció del regreso del Atlético a Primera, tras ‘dos añitos’ en el infierno.

 

Su presentación oficial tendrá lugar en la sala VIP del estadio Vicente Calderón a las 12.30 horas de hoy.

 

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Simeone, según anunció el Atlético de Madrid a través de un comunicado difundido el pasado viernes, firmará por lo que resta de temporada y una más. En principio, el club tenía previsto condicionar la segunda campaña a objetivos, pero, a juzgar por los acontecimientos, parece que finalmente no ha sido así.