Diario de León

El fenómeno viral de los curis, con una ristra de denuncias, llega a los institutos de León

Son cuentas anónimas en redes sociales en las que se ridiculiza a otros alumnos o profesores.Policía Nacional y Guardia Civil alertan ya del peligro de esta moda que nació para contar la vida del centro

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Abigail Calvo
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León

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Los curis han llegado a los institutos de León. Un fenómeno viral en las redes sociales que ya suma denuncias en otras provincias. Los perfiles que en su origen eran una cuenta para relatar lo que sucedía en los centros educativos, en muchos casos se han convertido en un espacio para ridiculizar, humillar o acosar tanto a compañeros como a profesores.

Este fenómeno viral arranca con una cuenta anónima y un nombre que empieza por «curi» seguido por el logo y el nombre de un instituto en el que se comparten memes, dibujos o videos de situaciones cotidianas en el aula. En Tik Tok, son cerca de una veintena los institutos o centros educativos leoneses cuyos alumnos ya han creado una cuenta curi y el caso es tan alarmante a nivel nacional que, ayer mismo, tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional alertaron del peligro de estas cuentas «para difundir publicaciones que ridiculizan o humillan al alumnado y al profesorado».

Yolanda Ferrero, de Coaching & Family, ya conoce directamente algún caso. «Me enteré de qué eran los curis por varias madres. De hecho, una de las familias se plantea denunciar porque en una de esas cuentas se ha ridiculizado a un estudiante», relata. El modo en el que se presentan los curis, también conocidos como curimomos o curimemes, es en formato cómic o animación, que parecen hechos mal aposta o con inteligencia artifical. Algo que a los adultos podría chocar, pero que a los adolescentes les encanta. «Es un humor muy suyo. Un curi funciona aunque solo lo entiendan diez compañeros de clase y eso les hace sentirse parte del grupo. En sí no es nada nuevo: es lo que antes se pintaba en la puerta del baño o en la última página del cuaderno. La diferencia es que ahora lo ve todo el instituto en un minuto», explica Ferrero, quien también recuerda que el problema llega «cuando la broma deja de ser sobre algo que pasó y pasa a ser sobre alguien. Y no solo con compañeros: también se ridiculiza a profesores, muchas veces con nombre y apellidos».

«A la consulta ya me ha llegado algún caso y lo que veo es que quien lo sufre lo pasa realmente mal y que muchas veces la familia ni siquiera sabía que existían estas cuentas. Muchos chavales piensan que es solo una moda sin ningún peligro, pero no es así», incide Yolanda Ferrero. Y en la misma línea se manifestaron ayer tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil porque, como incide la experta en coaching para familias, «lo que más daño hace es el anonimato. Quien lleva la cuenta puede seguir escondido, mientras que a quien sale dibujado lo reconoce todo el instituto. Imagínate tener 14 años, ir a clase y no saber cuál de tus compañeros se está riendo de ti». «No es un problema de los móviles, sino de cómo los usamos. Detrás de cada dibujo hay una persona, y detrás de cada cuenta también», sentencia la experta en familias.

El rosario de denuncias a nivel nacional ya ha comenzado en La Rioja, Valladolid, Málaga, Murcia o Vigo, entre otras ciudades y provincias. Tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional alertan de que los curis pueden afectar al bienestar de las personas señaladas y a la convivencia en el centro educativo. «Las burlas sobre el aspecto físico, la difusión de rumores o los montajes vejatorios pueden exponer a la persona afectada ante su entorno escolar. Este tipo de contenido, aunque se utilice una caricatura, un apodo o una referencia a una clase, puede permitir que sus compañeros la reconozcan aunque no aparezcan su fotografía o su nombre completo», precisa la Policía Nacional que añade: «En función de su gravedad y de las circunstancias de cada caso, estas conductas pueden constituir delitos contra la integridad moral o injurias graves, entre otros, así como responsabilidades civiles. El uso de dibujos o la presentación de una publicación como una broma no impiden que se valore su contenido y el daño causado aunque se realice desde un perfil anónimo».

La Guardia Civil emplaza a los jóvenes a no compartir dichos contenidos porque sus «malos actos tienen consecuencias». Desde la Policía Nacional se recomienda que, en caso de ser víctima de estas humillaciones, se guarden capturas de pantalla de las publicaciones y comentarios relevantes, procurando que se aprecie el contenido, la fecha y el perfil desde el que se difunden.

Un problema que puede ser delito y que se debe abordar en clase

Los curis, según su contenido y circunstancias, pueden dar lugar a responsabilidades penales y civiles, aunque se actúe desde una cuenta anónima, concretan desde la Policía Nacional, tras alertar de este fenómeno viral. Yolanda Ferrero de Coaching & Family precisa que los centros educativos deben «hablar esta problemática en el clase» y tratar tanto la empatía como el buen uso de las redes sociales. Para ello, recomienda contar con alumnos ayudantes o ciberayudantes, porque a veces «un chaval se lo cuenta antes a un compañero que a un adulto». Otra opción son los buzones para depositar denuncias anónimas y contar con un protocolo claro de actuación. Ir de la mano de las familias también es fundamental «porque un instituto puede documentar, avisar y denunciar, pero no puede descubrir por sí solo quién está detrás de una cuenta anónima». Ya en casa, Ferrero recomienda hablar con los jóvenes y escucharles: «Enterarnos y preguntar sin juzgar: algo como ‘¿en tu insti hay curis?’, ‘¿qué se suele subir?’ Si les escuchamos con curiosidad, nos cuentan mucho más». Es preciso estar atentos a las señales que lanzan los adolescentes, «por ejemplo, cambios de humor, tristeza, que se aísle, que finja estar malo para no ir a clase o que no tenga amigos. Si vemos algo así, toca hablar con calma». La experta incide en que «no hay que quitarle importancia». «Evitar el ‘no le hagas caso, es una tontería’», porque para el joven «no lo es y si siente que no le entendemos, dejará de contárnoslo». «Hay que explicarles que dar ‘me gusta’ también es participar. Si les llega algo que humilla a un compañero, que no lo compartan y que lo denuncien», incide Yolanda Ferrero.
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