lucha leonesa
Cuando salen cruces
Las lesiones castigaron a algunos de los que hicieron brillar la temporada.

Incluso cuando manca la lucha, sobre la cruz de la lesión, manda el carácter de luchador.
En época de balance, el foco tiende a estar más atento al triunfo, también en los aluches, donde sigue siendo singular el gesto que se ha ganado la estima de otras luchas: que el vencido sea honrado en primer lugar por el vencedor. La justa recompensa a la victoria es a veces injusta con el mérito de los que quedaron en el camino, los que le dieron interés a la luche, la hicieron mejor, y, sin embargo, les salieron «cruces». «Ha sido una temporada con más lesiones graves de las esperadas -señala el responsable médico de la Federación, Vicente Martín-. «Se esperan entre 5 y 10 por temporada y hemos tenido 12. Se suele tener una lesión grave por cada 400 combates».
Da cuenta en su informe el Dr. Martín de 44 lesiones en 2011: «5 en la liga de invierno; ninguna grave. En la liga de verano masculina un total de 39 lesiones, de las que 12 han sido graves, es decir han tardado más de 4 semanas en tener el alta».
Destacan en el recuento de las sufridas las lesiones de Rodrigo Fernández, de Campohermoso, que rompió el ligamento cruzado anterior, así como también lo rompieron Pedro Llamas, Samuel Pérez y Sergio Pérez, éste en su rodilla ya operada hace tres años. Los hermanos de Alija esperan ahora fecha para ser intervenidos, y dice Samuel, Premio a la Deportividad en este año, que «no poder luchar es la peor sensación. Fastidia para empezar a preparar la siguiente temporada».
Ricardo Fernández sufría en el corro de Riaño una de las luxaciones más endémicas de la lucha: la acromio-clavicular. Fue en combate ante Clemente, cuando Grillete se sentía en uno de sus mejores momentos: «Y es algo jodido, no sólo por la lesión, el trabajo, todo...».
Con esa misma lesión se vieron afectados José Luis Gómez, el hermano de Tamarina , y la mejor rival de ésta, Noelia Morala, en el Provincial, mientras su propio hermano, Víctor Manuel, no pudo rehacerse de contusión costal, como también le ocurría a Emilio José Cano.
En Riaño, tras más de un mes retirado por rotura muscular (no quiso faltar más) volvía al corro Sansón Cabero. Cipriano Kozmuta, en su primer año en la leonesa y el firme valor Lixer Campos, caían por contusión en la rodilla, y uno de los juveniles de mayor pujanza, forjado en peña de Susarón, Aitor Fernández, sufrió fractura del maxilar inferior. Fueron algunos de los que padecieron «cruces», pero dieron la cara en la mejor lucha.